lunes, 14 de junio de 2010

Estrella del Oriente

No sabía nada. Era medio un secreto que está dejando de serlo. Pero hay una movida artística neo-peronista que es interesante de conocer.

Vayan a su web

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lunes, 7 de junio de 2010

Crítica siempre fue de los trabajadores


En el Día del Periodista los/as trabajadores/as sacan el Diario Crítica a la calle
Vuelve el diario Critica a las calles, escrito por los/as periodistas, sin patrones, ni editores. Un ejemplar denominado "Critica de los trabajadores" se lanza hoy en el "Día del Periodista" en Argentina. Los/as trabajadores/as realizaron esta tarde, a partir de las 14 una asamblea y un acto en la puerta del edificio, reclaman que todavia no cobraron el mes de abril ni de mayo, y el fondo de huelga alcanza cada vez menos.



Aqui se puede bajar el ejemplar de CRITICA de los TRABAJADORES en formato PDF:


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martes, 11 de mayo de 2010

+ sobre la censura macrista

EL MINISTRO PORTEñO COLGO LOS TEXTOS CENSURADOS DEL BICENTENARIO EN UNA PLATAFORMA EDUCATIVA
Bullrich le tiene fobia a Gutenberg

El material para el nivel medio que no fue impreso por “su visión gramsciana” fue colgado por el propio ministerio en la plataforma digital “integrar” que presentó en sociedad el viernes. Sus asesores dicen que “es para debatir, no es oficial”.



Por Nora Veiras

El ministro de Educación porteño, Esteban Bullrich, lanzó una plataforma educativa en Internet –que depende de su cartera– y colgó los Materiales del Bicentenario que se negó a publicar porque “el enfoque empleado correspondía a una sola interpretación histórica”. “La visión gramsciana” lo había espantado, pero ahora sus colaboradores argumentan que “como lo subimos nosotros lo podría haber subido cualquiera, ésa es una plataforma participativa. No es oficial. No está en el currículum”. Sin embargo, admiten que no tienen ningún otro material sobre el Bicentenario a punto tal que el ministro los usó para mostrar el funcionamiento de la plataforma en la Feria del Libro. Los textos, elaborados por la Dirección de Currícula del propio ministerio, se transformaron en un imán desde que Bullrich los cuestionó: la UTE-Ctera los editó para distribuir un ejemplar por colegio y el director de Escuelas bonaerense, Mario Oporto, le pidió autorización al gobierno porteño para hacer lo propio.

“En un país federal si una provincia hace un esfuerzo por generar un material de esta calidad, es absurdo que no se aproveche. Entre los textos que estamos seleccionando nos gustaría incluir este material. Que la mejor producción universitaria llegue tan rápido a las aulas es un hallazgo”, dijo a Página/12 Oporto, quien espera una respuesta de la cartera educativa porteña para despejar dudas sobre el derecho de autor de los textos elaborados durante la gestión de Mariano Narodowski.

La saga de los materiales del Bicentenario empezó en febrero con el desembarco del equipo de Bullrich. “Lo hicimos ver por un sector representativo de la sociedad y puso reparos”, les dijo, palabras más palabras menos, la directora general de Planeamiento Educativo, Mercedes Miguel, a los responsables del equipo que durante dieciocho meses había trabajado en el tema. Con el objetivo de conjurar las denuncias por “censura ideológica”, Bullrich eligió un atajo y subió los textos a su página personal. “Quiero destacar que este debate no es sólo acerca del material del Bicentenario, sino acerca de cómo queremos que nuestros chicos se eduquen. La única censura ideológica que existe es que los chicos aprendan sólo una parte del conocimiento (...)” “¿Queremos que los chicos piensen lo que nosotros queremos? o ¿Queremos que ellos puedan formular sus propios puntos de vista?”, se preguntaba en la presentación digital.

La decisión activó la reacción de los gremios docentes, de la comunidad académica y de los legisladores. Se formó una Multisectorial por el Derecho a saber. La semana pasada, en la Feria del Libro, la secretaria general de Ctera, Stella Maldonado; el titular de UTE, Eduardo López; los historiadores Gabriel Di Meglio y María Elena Barral y Adriana Vila, coordinadora del área de Sociales de los contenidos para primaria, debatieron sobre la significación del enfoque multidisciplinar de los textos y presentaron el material impreso de “Aportes para la enseñanza. Nivel Medio. Bicentenario. Memorias de un país”. “Lo que más irritó al Gobierno de la Ciudad es la visión histórica, cultural y social con que estos documentos abordaron estos 200 años de historia, dándoles visibilidad a los sectores más postergados, a aquellos que la historia oficial silenció durante años: los pueblos africanos y afrodescendientes, los pueblos originarios, las luchas del movimiento obrero ocupado y desocupado, la resistencia, la conquista de los derechos de las mujeres, etc.”, señala la UTE y la Ctera en el prólogo. El 18 de mayo, en la Legislatura, se expondrán los materiales y un panel de especialistas y legisladores seguirá exigiendo la publicación.

“El ministerio no es una editorial. No podemos imponer un criterio, bajar un material y decir esto es lo único que tienen que aprender”, siguen repitiendo los asesores de Bullrich, y machacan con que “habrá un consejo especial” para asesorar sobre los textos del Bicentenario, aunque todavía no saben quién lo integrará. En rigor, el ministerio edita varios textos de distintas áreas y lo sigue haciendo; además, los materiales del Bicentenario siempre se plantearon como complementarios para debatir sobre los procesos y protagonistas de la construcción del Estado que la historiografía oficial suele invisibilizar.

Bullrich, licenciado en Sistemas, presentó en sociedad la plataforma “integrar.bue.edu.ar” en la que colgó los textos que sigue negándose a imprimir. Sus asesores apelan a una curiosa disociación para explicar que no es una incongruencia: “No están en la web del Gobierno de la Ciudad”, repiten. El silogismo indica que la nueva plataforma depende del ministerio, el material del Bicentenario lo subió el ministerio, no aportó ningún otro texto con el que confrontarlo, pero nada de esto es oficial. La junta interna de ATE-Educación consideró como “una conquista de los trabajadores de la Dirección de Currícula la difusión en la plataforma”, pero advirtió que seguirán en “estado de asamblea permanente exigiendo la publicación para que los textos lleguen a cada alumno”.

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lunes, 10 de mayo de 2010

2 opiniones sobre la censura macrista



¿Macri profesor?



Por Alejandro Cattaruzza *

En los últimos tiempos se han conocido detalles de un caso de censura ocurrido en el ámbito del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Se trata de la aplicada por funcionarios del gobierno de Macri a los materiales que especialistas del propio Ministerio de Educación de la Ciudad elaboraron en ocasión del Bicentenario. Otros colegas lo han tratado ya en estas páginas, examinando varios aspectos del asunto. Por mi parte, quiero referirme a ciertos rasgos del material en discusión, para conjeturar luego qué tipo de percepción pudo suponer que allí se escondía una amenaza. Se me hace difícil plantear si es más grave la existencia de semejante visión o la decisión siguiente, que se pretende fundada en ella y consistió en resolver el supuesto peligro por la vía de la prohibición.


Los materiales censurados estaban dirigidos a los docentes de distintos niveles: inicial, primario y medio. En marzo, después de reuniones, petitorios, recolección de adhesiones y movilizaciones, el ministro de Educación, Esteban Bullrich, decidió colgar los correspondientes al nivel inicial y primario en la página web del gobierno de la Ciudad, mientras que el destinado a la escuela media permanece prohibido. Conviene entonces tener en cuenta uno de estos datos: se trata de propuestas para los docentes, no de manuales o de libros de textos para los alumnos. Los escritos buscaban transformarse en herramientas que profesores y maestros utilizarían de acuerdo con sus saberes, posibilidades y, también, con sus propias opiniones que, contra lo que parece creer Macri, existen.

En tanto herramientas pedagógicas, entonces, los textos para la escuela primaria y la secundaria presentan a mi juicio rasgos en común, que probablemente deriven del hecho de que quienes los produjeron se dedican a la enseñanza y la investigación de Historia. Uno es su evidente vocación por proponer un ejercicio de reflexión crítica frente al pasado; otro, la actualización en la bibliografía a la que se hace referencia explícitamente, y también en aquella que se insinúa por detrás de los escritos.

Un esfuerzo por poner en el centro de la enseñanza de Historia la reflexión y la búsqueda de respuestas, en lugar de la exigencia de capacidad para memorizar, es una actitud que enlaza con las más sugerentes y productivas tradiciones de la disciplina. Utilizo el término “tradiciones” porque no se trata de modas actuales o posiciones efímeras sino de actitudes arraigadas en sectores de avanzada de la historiografía, que sus miembros sostuvieron cuando opinaron sobre el tema. Uno de los efectos que pueden esperarse de la aplicación de esas concepciones es, seguramente, la puesta en primer plano de la condición de productos históricos exhibida por muchas realidades sociales que, muy a menudo, son en cambio tomadas por naturales. En un ejemplo ya conocido, las naciones –la Argentina como cualquier otra– pueden así dejar de ser consideradas como entidades esenciales e inmutables y pensarse en cambio como el resultado de luchas y conflictos, cuyo resultado era desde ya azaroso. En el marco del Bicentenario, estos enfoques merecen atenderse. Por otro lado, es innecesario destacar cuáles son los beneficios que acarrea el ofrecer a los docentes puntos de partida actualizados, que desde ya deberán ser discutidos con intensidad, pero cuya aplicación ha permitido obtener resultados muy sólidos en la producción historiográfica internacional.

Si se admite por un momento que aquellos materiales, efectivamente, promueven la aproximación crítica al pasado y favorecen las posibilidades de actualización en las perspectivas asumidas por los docentes, se impone enfrentar la otra pregunta que he propuesto: ¿para qué modo de pensar pueden esos rasgos constituir amenazas de una envergadura tal que “justifiquen” la censura? Todas las alternativas de respuesta que puedo considerar son inquietantes y no auguran más que peligros, ya que se mueven entre el oscurantismo como política, asumida deliberadamente, y la pura ignorancia. Desde ya, no es sencilla la relación entre la Historia –su investigación y su enseñanza– y el poder del Estado; las tensiones y los problemas que la caracterizan son ya antiguos. Pero la búsqueda de soluciones por vía de la prohibición y la censura, que es la que ha elegido el gobierno de Macri, se parece mucho más a un recurso de tiempos dictatoriales que al comienzo de una evocación del Bicentenario en democracia.

* Profesor de Historia en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad Nacional de Rosario; investigador del Conicet, Instituto Ravignani (UBA).



La historia silenciada en la Ciudad

Por Fortunato Mallimaci e Irene Marrone *

Los márgenes y el centro


Días atrás se conoció cómo opera la censura cuando se trata del control ideológico masivo de los contenidos de la materia Historia en las escuelas porteñas. Se trata del caso de un material documental realizado por un equipo de historiadores de probada trayectoria del Ministerio de Educación para las escuelas de la Capital en el marco del Bicentenario de la Revolución de Mayo, que el gobierno de Macri desechó por “razones presupuestarias”. La verdad es que la obra en cuestión ya estaba concluida. Días después, y ante el estado público que cobró el caso a partir de su denuncia en los medios masivos, el ministro de Educación, Esteban Bullrich, intentó desmentir la acusación, publicando por cuenta propia los mencionados documentos en su blog personal, desestimando la vía oficial de difundirlos en el portal on line del mencionado ministerio. Al buen entendedor esto le sonó como una estrategia para dejar en los márgenes lo que se proponía poner en el centro del debate, habida cuenta de la importancia que tienen para la masificación de determinados contenidos críticos la llegada a todas las escuelas porteñas a las que ya no llegarán ni en soporte papel ni estarán disponibles como documentos on line oficiales.

La preocupación de la ciudadanía y de quienes nos sentimos comprometidos en la tarea educativa no es menor, dado el clima de incertidumbre y sospecha que se fue gestando a partir de las renuncias de los anteriores ministros del área, primero por el caso de las escuchas telefónicas por las que se incriminó al Dr. Mariano Narodowski y posteriormente por las declaraciones y propuestas del anterior ministro, Abel Posse, quien cuestionó los juicios contra los militares represores y acusó al Gobierno nacional de tener “una visión trotsko-leninista”, o “visión torcida”, sobre los hechos ocurridos en los años ’70 en el país.

También resulta significativa la resolución del actual ministro porque, si bien estos documentos contienen una novedosa perspectiva histórica e historiográfica, se trata de un paradigma ya instalado desde hace un tiempo en los ámbitos académicos universitarios y en reconocidos programas de investigación que trascienden los marcos nacionales.

Revisemos entonces ese paradigma que el Gobierno de la Ciudad pretende evitar que se convierta en historia para todos, evitando su promoción en las escuelas porteñas. Yendo al punto, quienes pudimos entrar al portal personal del ministro, que se refirió a estos documentos burdamente como “ideológicos” (señor ministro: ¡el que no tenga ideologías que tire la primera piedra!), tuvimos la inquietud de averiguar quiénes eran los sujetos y actores en esta historia, cuáles eran los problemas, los enfoques, en fin, cuál era el punto de vista metodológico y epistemológico que fue censurado. La sorpresa fue encontrar que se trataba de grupos de mujeres, pueblos originarios, africanos o afrodescendientes, trabajadores, desocupados, subalternizados e invisibilizados en el pasado, presentados ahora a partir de sus conflictos, movilizaciones y resistencias a poderes hegemónicos, y la cuestión que le preocupó quizás a este gobierno fue reconocer que, al cabo, esto operaría dotándolos de visibilidad y reconocimiento en el presente. El contorno geográfico y cultural latinoamericano desde el que pensaron doscientos años de luchas por la emancipación y ampliación de derechos también resultó un espacio novedoso desde el cual reconocernos en el pasado junto a otros pueblos, ciudadanos y naciones y, por ende, proyectar otros modos de inclusión a la globalización a partir del mismo.

En síntesis, y para cerrar este breve aporte, nos parece importante no dejar pasar lo que para las ciencias sociales y los historiadores es casi una obviedad: que la Historia no es solamente una disciplina en la que se pretende abordar el pasado desde una perspectiva crítica y de conocimiento científico. Es también un campo por el poder de nominar (¡el que nomina, domina!), de luchas en el que se expresan pujas por definir contenidos, miradas, sueños y perspectivas que hacen a un modo de comprender nuestras identidades en el pasado, que no puede ser desideologizado, ya que desde allí se prescriben campos de “posibles e imposibles” para nuestro futuro. Tengamos en cuenta que la historia trabaja con memoria(s), y que el no olvidar, es decir recordar (del latín ricordis), es “volver a pasar por el corazón”. Se trata de no olvidar a los olvidados, de realizar una reconstrucción histórica que haga suyo un principio de solidaridad con las generaciones oprimidas y fracasadas, que el vínculo de comprensión entre el ayer y el hoy sea la memoria de injusticias acaecidas y de derechos pendientes. No permitamos entonces que, en la Historia que hoy se enseña en las escuelas, dejen fuera del universo histórico a los silenciados y sufrientes de ayer, porque el riesgo será que las luchas, sueños y reconocimiento de los actuales y heterogéneos sectores invisibilizados queden también censurados y judicializados.

* Profesores titular y adjunto de Historia Social Argentina, en la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).

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miércoles, 5 de mayo de 2010

Hijos del Pueblo Nº22


Salió Hijos del Pueblo Nº22 y el folleto "Anarquismo, Sindicalismo y Revolución"

Mayo/Junio 2010.

Sumario:

* Cartelera (pág. 2)
* Sindicalismo integrado vs. sindicalismo revolucionario II (pág. 3)
* Por la organización independiente de la clase trabajadora (pág. 4)
* ¡Paritarias, inflación y ajuste! (pág. 5)
* Bicentenario: Nada que festejar (pág. 6)
* 1ro de Mayo: Día Internacional de los Trabajadores (pág. 7)

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También realizamos el lanzamiento de un nuevo material de discusión, el folleto

Anarquismo, Sindicalismo y Revolución

“La intención de este folleto es acercar a los compañeros trabajadores anarquistas que están iniciándose en el movimiento obrero, una serie de reflexiones fundadas en la ideología anarquista, así como también en la práctica de construcción y la realidad actual del movimiento obrero.


(...)es importante bajar a tierra y pensar en cómo construiremos una organización social donde los hombres sean libres e iguales. El anarquismo cobra fuerza, logra ser anarquismo militante (superando las concepciones puramente filosóficas) cuando se traduce en planteos políticos, estratégicos y tácticos concretos.

(...) Una de las estrategias que nos dimos los anarquistas a lo largo de la historia fue la participación en los sindicatos, entendiéndolos como la organización que los trabajadores nos damos al asociarnos libremente para intervenir con más fuerza en la lucha de clases (...)”

Extractos de "Anarquismo, Sindicalismo y Revolución"

Este cuadernillo contiene varios aportes para el debate sobre cómo creemos los y las anarquistas que debemos intervenir en la lucha de clases hoy en día.

Esperamos poder compartir pronto estos postulados con quienes así lo desearan. En la medida que nos demos instancias para debatir y opinar sobre cómo hemos de avanzar en la lucha de clases, iremos creciendo en formación para lograr una intervención cada vez más acertada.

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lunes, 3 de mayo de 2010

Derechistas sin fronteras

Reporteros Sin Fronteras no incluye al mortal golpismo hondureño en su lista de “Depredadores de la Prensa”

Unai Aranzadi
Rebelión

La lista



Sentado frente a una mesa de edición videográfica, repasando las secuencias en las que el ejército hondureño cierra el canal 36 de la televisión “Cholusat Sur” y tras recibir numerosos SOS de mis amigos periodistas que resisten en Honduras (donde ya han asesinado a siete de ellos en lo que va de año) observo con tristeza que Reporteros Sin Fronteras ha decidido no incluir al régimen golpista de ayer Roberto Micheletti, hoy Porfirio Lobo, en su mediática lista de “depredadores de la libertad de prensa”.

¿Qué más le hace falta a Honduras para estar incluida en esa lista?, ¿cuántos periodistas más asesinados?, ¿cuántos medios clausurados, ocupados e intimidados más?, ¿cuántos corresponsales extranjeros expulsados más?, ¿cuántos periodistas locales exiliados más?…

Creo, a pesar de todo, que Reporteros Sin Fronteras tiene ciertas acciones buenas, quizás por eso soy socio y he ayudado en la organización durante seis años, pero su agenda parece responder más a intereses políticos que a una defensa honesta de las libertades, y este silencio respecto a Honduras habla por sí solo, convenciendo al mas escéptico de los observadores y confirmando los peores presagios que me rondaban desde hacía tiempo, después de cubrir guerras y crisis por todo el mundo.

Probablemente no podría ser de otra manera, ya que está financiado por el NED de Washington, un grupo ultraderechista de Florida y grandes empresas mediáticas; por esos mismos motivos organizaciones con credibilidad contrastada como Amnistía Internacional o Greenpeace no aceptan dinero de Estados o entes ligados a éstos. La independencia en la defensa de los derechos humanos es vital, tal como Reporteros Sin Fronteras anuncia sin sonrojo en su página web.

Ahora, repasando las entrevistas realizadas a periodistas hondureños, voy atando cabos... A tres semanas del golpe de Estado y posterior represión ejercida contra civiles, periodistas y medios, absolutamente nadie de Reporteros Sin Fronteras había ni siquiera telefoneado a los compañeros de los medios de comunicación agredidos y clausurados (así lo afirman todos ellos en el video registrado). Visto lo visto, tiene sentido.

“Si no lo contamos, no existe” es el lema de Reporteros Sin Fronteras. ¡Gracias por no contar la tragedia que sucede en Honduras!. Tampoco en El País”, El Mundo o ABC se están preocupando mucho de contarlo, por lo que el silencio sepulcral está garantizado.

¡La de denuncias y portadas que nos regalarían si esto sucediese en Bolivia o Venezuela!

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domingo, 2 de mayo de 2010

El regreso de los muertos vivos



Tengamos en cuenta que ésta entrevista sale publicada en ese Pasquín de la derecha populista llamado "Crítica de la Argentina", pero por otro lado, tengamos en cuenta que quien responde es Maristella Svampa, toda una garantía de honestidad intelectual y claridad política, aún con todo lo que disiento con ella. Lo que es interesante es su planteo de la exclusión de opciones alternativas a través del nuevo binarismo que juegan policía malo y policía bueno.

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Entrevista a Maristella Svampa, una de las pensadoras más agudas, prolíficas y provocadoras de la realidad argentina
“El gobierno de los Kirchner no apunta a una redistribución del poder social”

Crítica de la Argentina


Después de un año de silencio, excluida de la vida pública por el falso debate “kirchnerismo-antikirchnerismo”, la ensayista y doctora en sociología explica el origen de esa visión binaria argentina. Rechaza la idea oficialista de que la alternativa de poder sólo vendrá desde la derecha y rescata la aparición de matices y expresiones de una tercera posición. Maristella Svampa es una de las pensadoras más agudas, prolíficas y provocadoras de la realidad argentina. Sin embargo, hace un año se llamó a silencio disgustada por el rumbo que tomó el debate político. Autora de una decena de ensayos, activista social y doctora en Sociología de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París, Svampa regresa en esta entrevista para denunciar los motivos de su malestar: la exclusión de las opiniones que se resisten a encasillarse en la disputa entre kirchnerismo y antikirchnerismo. “Es tan ensordecedor el ruido, la vocinglería, que no se escucha”, acusa.

–¿Qué escenario político va a quedar después del kirchnerismo?

–El escenario político cambió en la Argentina y en América Latina. Si se analiza al kirchnerismo con perspectiva histórica, se observa que el gobierno de Néstor Kirchner tuvo la capacidad de amalgamar tendencias contradictorias, desde sectores de derecha que pregonaban el retorno al orden hasta grupos de centroizquierda que hablaban de una apertura de lo político. Por otro lado, el kirchnerismo mostró desde el principio una tendencia a la concentración del poder en todos los espacios. Fueron los dos rasgos más marcados. Ahora bien, ese sistema estalla en mil pedazos en 2008 con la crisis que confronta al Gobierno con los sectores agrarios. Y liquida su capital político y simbólico. Lo que viene después es otra cosa.

–¿Qué cambió en 2008?

–Se instala la lógica binaria. Un esquema que busca polarizar posiciones. No sólo lo hace el kirchnerismo sino también la oposición, que legitima un esquema binario que no permite comprender los matices. Y se agrava el año pasado con la discusión sobre la ley de medios. Yo creo que hay que desnudar esa lógica binaria. Detrás de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández no hay un gobierno nacional y popular que apunte a una redistribución del poder social, sino tendencias contradictorias. Y del lado de la derecha no hay un bloque monolítico que enuncie claramente un proyecto. Es una derecha muy fragmentada que incluyó sorpresas, como la emergencia de nuevos liderazgos. Me refiero por ejemplo a Julio Cobos, aunque es cierto que cuesta imaginarlo como un líder. Pero también Lilita Carrió, que protagonizó un pasaje espectacular desde la centroizquierda a la derecha conservadora. Ni que hablar de la revitalización de la UCR, que era un partido que creíamos muerto. Es el regreso de los muertos vivos a la política argentina. Desde la consigna “que se vayan todos” a la actual degradación institucional del debate en el Congreso, me parece que el panorama es para lamentar.

–¿Cuál es el efecto del esquema binario que adoptó la política argentina entre kirchnerismo y oposición?

–Produjo una simplificación que impide ver matices y que pareciera cerrar el paso a la construcción de terceras posiciones. Ahora bien, en las elecciones parlamentarias se abrieron dos escenarios. El Gobierno prefiere ver la realidad con un solo ojo; muchas veces también la oposición. Me refiero a la creencia de que por fuera del kirchnerismo sólo se puede construir una alternativa de derecha. En cambio, las elecciones también mostraron que se puede construir un espacio de centroizquierda por fuera del kirchnerismo. Lo mostró Pino Solanas y en menor medida Sabbatella. Habrá que ver cómo pueden aportar la constituyente de la CTA y los movimientos sociales que tienen una dinámica diferente de la partidaria. Pero se abrió un espacio. Dejó de ser un monopolio del kirchnerismo. El estallido del kirchnerismo en 2008 no sólo es favorable a la derecha sino también a una centroizquierda que había sido silenciada.

–Pero la forma como se plantea el debate político actualmente parece excluir la posibilidad de terceras posiciones.

–Porque hay un bloqueo sistemático, sobre todo en el Congreso y en los medios de comunicación, que silencia cualquier expresión diferente que apunte a romper el esquema binario. Y, la verdad, tampoco dan ganas de hablar. Yo hace un año que no escribo un artículo periodístico. Antes tenía el impulso de intervenir. Ahora escribo libros, doy charlas, hablo con diferentes actores de la vida política y social, pero no dan ganas de intervenir.

–¿Por qué?

–Porque uno se siente usado de un lado y del otro. Cuando se dio el debate sobre la criminalización de la protesta, unos querían que hablara para señalar cómo la derecha distorsiona la tarea de las organizaciones sociales, como cuando Lilita Carrió salió a decir que estaban armadas (una irresponsabilidad que demostraba que esta señora no sabe lo que dice). Pero, por otro lado, desde otros medios, me llamaban para que denunciara el clientelismo que apuntala al Gobierno. En definitiva, unos y otros querían usarme según sus intenciones. Es un momento muy incómodo. Y creo que hay muchos ciudadanos argentinos muy disgustados con esta lógica destructiva de la política. Si alguno cree que esto es la política, estamos muy mal. La política es conflicto, es adversativa, es verdad, pero no es esta lógica de destrucción y exterminio del otro.

–Pero el silencio de las terceras posiciones favorece el esquema binario.

–Cuando digo que no quiero intervenir no significa que no escriba. Por ejemplo publiqué un libro sobre minería con la idea de abrir la agenda, con los temas que el Gobierno no quiere mostrar porque tiene intereses creados con las grandes trasnacionales. Y acabo de terminar un libro de entrevistas al sanitarista Floreal Ferrara, que dejó un mensaje ético y político muy importante de alguien que puede definirse como un peronista honesto, al estilo de John William Cooke. Pero no es lo que quieren oír. No hay un problema de invisibilización sino de audición. Se ven las cosas pero no se escucha más allá de lo que se quiere oír. No se quieren escuchar otras voces que rompan con el esquema binario que se ha instalado. Es tan ensordecedor el ruido, la vocinglería, que no se escucha.

–Su tesis doctoral analizó un esquema binario que aparece en la formación de la Argentina: civilización o barbarie. Hubo otros, como peronismo y antiperonismo. La actual simplificación entre kirchnerismo y antikirchnerismo ¿es herencia de esa tradición, responde a la forma que tiene el peronismo de confrontar, es una particularidad del kirchnerismo o una derivación de la puja de intereses?

–Es todo eso. No se puede atribuir a una causa única. Pero es cierto que hay una larga historia de esquemas binarios en la República Argentina. Civilización o barbarie es una fórmula que sintetiza un proyecto de construcción de la Nación que tiene una gran fuerza excluyente hacia el interior. Fue un relato fundacional que dio sentido a los momentos de gran conflicto a la historia argentina. Por lo tanto es anterior al peronismo y se actualiza con Yrigoyen. Sin duda asume nuevas dimensiones con el peronismo. Pero esto es como el baile, hacen falta dos. Si el peronismo construyó una visión binaria basada en la idea de que existen antagonismos irreductibles entre pueblo y oligarquía, también estuvieron los otros actores que le dieron carnadura a ese relato.

–La discusión sobre el modelo de desarrollo aparece fuera del debate entre kirchnerismo y oposición. Y da la impresión de que hay toda una tradición de intelectuales que la soslayó largamente.

–No estoy de acuerdo con que haya habido una tradición de intelectuales que la soslayó. En realidad, planteó la discusión bajo determinados marcos. Uno de ellos fue la obsesión por alcanzar el desarrollo de acuerdo con el modelo de los países centrales. Es la tradición del CEPAL, en los años 50, y de los dependentistas, como Fernando Henrique Cardoso y Enzo Faletto. Lo curioso en la izquierda es que había una minimización de los costos sociales y ambientales que podía traer esa dinámica de desarrollo. Es el gran dilema con el cual nos enfrenta actualmente el escenario latinoamericano. Ya no se puede omitir que, más allá de la lógica de saqueo económico, también existe un gran peligro de destrucción de las formas de vida de los pueblos y los territorios y de expropiación ambiental.

–¿Y cuál es la respuesta de los gobiernos latinoamericanos frente a la amenaza?

–En América Latina existe una gran paradoja. Por un lado, se convirtió en un escenario sumamente vital, dinámico, con países que son verdaderos laboratorios políticos, como Bolivia y Ecuador, que dieron nacimiento a Estados pluriculturales, donde se están pensando nuevas fronteras del derecho que proteja no sólo lo individual sino también lo colectivo. Pero paralelamente avanza una dinámica de acumulación que opera por despojo y desposesión. Hay un gran contraste. Los actuales gobiernos latinoamericanos parecen haber hecho una opción en términos de desarrollo. Como los países industrializados tienen cada vez más demanda de materias primas y América Latina es un reservorio de recursos naturales, se optó por un modelo neodesarrollista con una base netamente extractivista. Se sobreexplotan los recursos naturales y avanzan las fronteras sobre territorios que antes eran considerados improductivos: la frontera sojera, la forestal, la minera, la energética. El desarrollismo tiene diferentes variantes y momentos, pero en líneas generales privilegia la producción en sí misma y continúa asimilando desarrollo a crecimiento económico; pero lo que hace décadas aludía a un modelo industrial-productivista, con intervención del Estado, hoy ha sido reemplazado por un modelo de base extractivista, en gran parte trasnacionalizado, que se apoya sobre nociones muy tramposas como las de desarrollo sustentable, gobernanza y responsabilidad social empresarial. Los gobiernos latinoamericanos optaron por aprovechar esta “oportunidad” del sistema económico mundial, y muchas veces sin cuestionar sus consecuencias. Es lo que ocurre, por ejemplo, en la Argentina.

–Entonces, ¿cuál es el modelo de desarrollo que debe implementar América Latina? Porque las urgencias de la pobreza son una realidad y me cuesta pensar que la actitud de los gobiernos se explique por la perversidad, más bien parece un reflejo dirigencial frente a las demandas inmediatas.

–Pero no podemos insertar la discusión del modelo de desarrollo en una visión cortoplacista, que implica en el mediano plazo la destrucción de tierras y territorios. Y que compromete, además, el pacto entre generaciones. Tenemos que preguntarnos qué país vamos a dejar a nuestros hijos. En la Argentina, por ejemplo, por un lado aparece el modelo agrario, que se asocia sobre todo al sistema sojero. Y fue muy complicado abrir la discusión sobre las consecuencias que trajo un modelo anclado en el monocultivo, la concentración, la expansión de la frontera y la deforestación. Se abrió parcialmente a partir de otra discusión, que tuvo que ver con el reparto del excedente. Y ya estamos viendo las consecuencias, alcanza con ir a los pequeños y medianos pueblos para ver el efecto de las fumigaciones y el desplazamiento de poblaciones. El otro modelo es el minero, que es mucho más difícil de discutir, porque las empresas aparecen asociadas al Estado. Habría que fortalecer las economías de pequeña escala. Pero por qué les vamos a pedir a las agrupaciones sociales que elaboren un macromodelo que sustituya a este monstruo que sólo contribuye con las lógicas de acumulación global. Es difícil pensar en alternativas macro. Es mejor pensar en modelos microsociales, a escala pequeña o mediana, que se adapten a cada caso.

Postal a Carta Abierta

Para Maristella Svampa, los intelectuales de Carta Abierta, que responden a la Casa Rosada, “deberían contribuir a abrir la agenda y colocar los temas irritantes”.

“A veces tengo la impresión de que esos intelectuales sólo siguen la agenda que coloca el Gobierno y contribuyen a su legitimación”, agrega. Para esta pensadora, la “función” del intelectual “es abrir la agenda, forzarla, colocar los temas que son irritantes y que conllevan una reflexión sobre los modelos de país”.

Modelo de desarrollo

Hay otros países que están abriendo la discusión sobre el modelo de desarrollo. Cuando Rafael Correa asume en Ecuador, por ejemplo, tenía en su gobierno un ala “extractivista” (de los recursos naturales) y otra ecologista. La Constitución ecuatoriana fue muy novedosa, se habla, por ejemplo, de la filosofía del buen vivir, que reemplazaría al modelo extractivista. Se está debatiendo un modelo posextractivista. Y se trata de un país netamente petrolero. Pero en Bolivia, que está atravesando uno de los procesos políticos más interesantes de América Latina por todo lo que significa la llegada de un presidente indígena, hubo muy poca discusión sobre el modelo de desarrollo. La idea de la explotación y el control por parte del Estado de los recursos naturales excluye toda posibilidad de discutir la forma de desarrollo y sus consecuencias. La propuesta es que el Estado distribuya los beneficios de su explotación entre la población; en otras palabras, se discute la disputa por el excedente. En la Cumbre Climática que se desarrolló en Bolivia, el gobierno de Evo Morales buscó cerrar la discusión y priorizar el cambio climático y la responsabilidad de los países centrales sin entrar en los problemas particulares de su desarrollo. Pero la presión de los movimientos sociales es tan grande en Bolivia que no va a poder evitarlo

Fuente original: http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=41887

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Mayo


BAJAR



Un esfuerzo de los cumpas de diferentes medios alternativos que vale la pena leer.
Sindicatos combativos en los años '70, precarización laboral, explotación infantil, salarios y formas de contratación por parte del Estado, etc.

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miércoles, 31 de marzo de 2010

Tierra para vivir

Hacer click en la foto

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domingo, 21 de marzo de 2010

Hijos del Pueblo Nº21



DESCARGA

Hijos del Pueblo Nº21


Fecha: Marzo/Abril 2010

Sumario


* Cartelera (pág. 2)
* El Golpe Militar en 1976 y sus consecuencias en la actualidad (pág. 3)
* Contra la Inflación y los Despidos: Movilización (pág. 4)
* La organización de las mujeres del Subte: Una experiencia de lucha (pág. 5)
* Los “aumentos” no alcanzarían a cubrir la inflación (pág. 6)
* Sindicalismo integrado vs. sindicalismo revolucionario (pág. 6)
* Ahora quieren la rendición incondicional (pág. 6)
* Metalúrgicos de pie (pág. 6)
* Ideología y Política (pág. 7)
* 8 de Marzo: ¡Un día de lucha! (pág. 8)

Editorial


¡Basta ya!

“Lo que el pueblo necesita para gozar de libertades es su emancipación económica, base inconmovible de la verdadera libertad.”
Ricardo Flores Magón

Es el grito ancestral que recorre la historia de los oprimidos y pisoteados por el Capital. Los desheredados que, cansados de enfermar y morir, levantaron al unísono su frente y su puño.

¡Basta ya! Dijeron las trabajadoras de Cotton Textile Factory, que a cambio recibieron la más inhumana de las respuestas.

¡Basta ya!, dijeron, más acá en el tiempo, nuestros compañeros y compañeras. Decididos/as, se organizaron como parte del pueblo que avanzaba, entre contradicciones y esperanzas, hacia su emancipación. Lo mismo replicaron las bestias asesinas, verdaderas marionetas del potentado que manejaba los hilos. Y sus espadas verdes cayeron sobre los y las luchadores/as. Oliva y dólar se unían, confundidos y entremezclados, contra el rojo de la sangre y el negro de la miseria.

¡Basta ya! Dijeron unas madres que no sabían que habían hecho con sus hijos, y en su pañuelo blanco se envolvieron de valor.

¡Basta ya! Dijeron los que en las frías rutas patagónicas salieron con lo único que tenían, a hacerse escuchar.

¡Basta ya! Rugió el pueblo una noche de diciembre, hambreado y cansado y se lanzó a las calles a echarlos a todos.

¡Basta ya! Gritamos hoy, reclamando por lo que es nuestro.

Lo gritamos con los puños llenos de cansancio.

Con los brazos abiertos de solidaridad.

Con la mirada serena del que lucha por lo que es justo.

Con la sonrisa segura de la victoria.

Hasta la victoria final, por la emancipación total.

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viernes, 26 de febrero de 2010

Libre Pensamiento

Excelente revista de la CGT española. Hay links de descarga de sus dossiers, así cómo colecciones de la revista completas.




Veanlo uds. mismos

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sábado, 30 de enero de 2010

Hijos del Pueblo Nº 20


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jueves, 29 de octubre de 2009

APUNTES PARA UNA [RE]CONSTRUCCIÓN HISTÓRICA DE LA REVOLUCIÓN RUSA



Muy interesante y documentado texto para la discusión histórica, sobre todo con los rigurosos "materialistas históricos" a los que Stalin les nación de un repollo...

APUNTES PARA UNA [RE]CONSTRUCCIÓN HISTÓRICA DE LA REVOLUCIÓN RUSA
Por: Redi Yurihuamán

A MODO DE INTRODUCCIÓN:

La Revolución rusa no debe de ser confundida con la toma del poder por el partido bolchevique -como lo señala Arthur Lehning- y mucho menos como logro privado de éste. La revolución rusa no fue la creación especializada de un pequeño grupo; por el contrario, fue el resultado de un conjunto de ideas, acciones, individualidades y organizaciones que irrumpieron radical y espontáneamente desde finales del siglo XIX, de éstas se ha dicho poco o nada y es que la historia -sus detentores- las han tratado de olvidar e invisibilizar; dando como resultado una historia errada, elitista y mesiánica; en oposición a ello se vierte -en este escrito- elementos que vislumbran hechos diferentes y necesariamente cognoscibles para poder saber cabalmente lo que fue, significa y aporta la Revolución rusa a la humanidad.

I
1905: UN PRECEDENTE, ENTRE LO REPRESIVO Y LO CONTESTATARIO

“…La evolución y revolución son dos actos sucesivos…” , donde una precede a otra y ésta a su vez las sigue generando, formando una infinitud de movimiento y cambio. La evolución, es un movimiento continuo que contiene a todo lo existente; Rusia se encontró inmersa en ella, pero como pocas sociedades la evolución dio un salto y generó la revolución. Indicar un límite se tornaría en algo inadecuado -por la relación estrecha entre procesos- pero necesario.

A pesar de existir varios elementos que hicieron pronta la llegada de la rebelión rusa, es preciso resaltar tres momentos que marcaron la pauperización de las condiciones de vida del pueblo ruso –al respecto es importante decir que debido a la extensión del territorio, la población era en su mayoría “no rusa”, de la cual se puede resaltar por su cantidad y situación menos favorecida a la población judía- las olas de hambruna y depresión económica de los años 1891, 1899 y 1901, añadido con el exceso demográfico, llevaba al campesinado más empobrecido (ubicado en las provincias negras) a organizar pequeñas manufacturas –paulatinamente, éstas fueron cayendo frente a las industrias de la zona urbana– o emigrar a las ciudades para formar parte del grueso de obreros/as explotados/as; de tal modo que el campesinado perdía cualquier esperanza de gestionarse la vida independientemente de los/as amos/as y se insertaba a un nuevo mundo, vendiendo su fuerza de trabajo a “módicas sumas”. La cuestión étnica también se constituye en un factor detonante, ello se debe al proceso de RUSIFICACIÓN –ideada y dirigida por el Ministro del Interior Viacheslav Pleve- que se ejerció sobre la población no judía (establecida en las fronteras rusas, desde el Báltico hasta el Mar Negro). Para el Imperio zarista, era necesario hacer que toda la población se plegue indefectiblemente no tan sólo a su vida económica, sino también a la política y cultural, en pocas palabras buscaba obediencia absoluta, obediencia que el pueblo judío -especialmente fronterizos- no pretendían cumplir; para la rusificación se tomaron medidas como el de no permitir que judías/os habitasen fuera de las reservas, reclutamiento obligatorio militar, reducción de vacantes para las universidades -con limitaciones hacia ciertas carreras que se suponían propias a los/as judíos/as-; ellos y ellas de modo similar al del campesinado y obreros/as, iban cayendo en un estado de empobrecimiento cada vez más agudo; el punto culmen del antisemitismo zarista se concretó en el Progromo de Kishiniov (1903) extendiéndose hasta ciudades como Bano, Kíev, Mogiliov y Gómel; donde muchos/as judíos/as quedaron muertos/as o en la completa ruina.

La reacción contra el Imperio por el empobrecimiento, las persecuciones nacionales y religiosas no se hizo esperar; la huelga general estalló con fuerza en la zona fronteriza de Rusia (Kíev, Járkov, Nikólaev y Ekaterinoslav), poco después fue sofocada por la policía. Sin embargo, se levantó de forma inmediata una ola de terrorismo dirigido contra las esferas más altas de la aristocracia y funcionarios públicos; en el caso de las zonas rurales, se dio inicio al terror agrario -funcionó mediante el saqueo de tierras y casas ricas- es más, estas acciones fueron reivindicadas por grupos anarquistas, entre ellos Jleb i Volia (Pan y Libertad) como una forma de guerra de guerrillas.

Si bien es cierto que campesinos/as y obreros/as –espontánea, individual u organizativamente– arremetieron contra el zarismo, el “explosivo” no hubiese estado completo sin considerar a estudiantes, la pobreza de éstos era similar a la de los otros sectores del pueblo, muchas veces mal alimentados, viviendo en estrechos cuartos, imposibilitados de formar círculos y sociedades, sin autonomía universitaria y libertad académica, estas prohibiciones se sujetaban a lo determinado en el Estatuto de 1884.

Era común ver estudiantes y obreros/as en las huelgas, asambleas o en los choques contra la guardia del zar; ello hizo que las/os obreras/os aprendieran nuevas formas de pensamiento y acción, paralelamente éstas/os rompían el aislamiento ideológico en el que se hallaban las comunidades campesinas de donde provenían. Esta dinámica llevó al surgimiento de organizaciones como los Círculos de difusión radical, que a su vez dieron lugar a Partidos Socialistas como el Socialdemócrata de lineamiento marxista –se vio dividido entre mencheviques y bolcheviques en el verano de 1903, en el II Congreso Socialdemócrata-; el Neopopulista o Socialista Revolucionario -que fue entre los partidos socialistas el único con una facción ultra radical, denominada eserita, llevando a cabo una campaña de terror– y el Partido Socialista Polaco, con bases nacionalistas. A pesar de la “agenda progresista” de estos partidos, no cubrieron las expectativas de muchas/os de sus integrantes, debido a que su vida partidaria sólo se ceñía a discusiones que respondían más con intereses políticos particulares que con el fortalecimiento de la teoría y acción necesaria para derrocar al Imperio zarista; por esta razón muchas/os se separaron de estos partidos, para organizar o integrar grupos anarquistas de diversas tendencias, como anarcocomunistas y anarcoindividualistas que reivindicaban dentro de su programa la acción directa -ésta derivaba directamente en el terrorismo contra la burguesía-, a ellas se plegaban por lo general el campesinado y las corporaciones artesanales; las agrupaciones anarco sindicalistas, por otro lado, proponían el terror económico, mediante las huelgas, boicots, propaganda y organización de sindicatos revolucionarios, sus militantes variaban entre obreros/as portuarios e industriales.

Entre las organizaciones anarcocomunistas se encontraban Chórnoe Znamia (Bandera Negra), su corpus ideológico fue una convergencia entre la teoría de Kropotkin y las tácticas de Bakunin, constituido en su mayoría por judías/os, se ubicaron en las reservas de las provincias fronterizas del oeste y sur. Se inscribe, también, a esta corriente la agrupación Beznachalie (Sin autoridad) -su fundador paradójicamente se llamaba Nikólai Romanov, conocido como Bidbéi-, sus características teóricas se encontraban a fines con las de Stirner, Tucker, Nietzsche y las tácticas influenciadas por Bakunin y Necháev -sus espacios de acción fueron Varsovia, Minsk y Kíev- también se puede mencionar a la agrupación Kropotkiniana Jleb i Volia. En el caso de anarcoindividualistas , no habían organizaciones propiamente dichas –ello se debía a los principios a los que responde esta corriente– pero se creaban grupos temporales cuando eran muy necesarios para organizar algún atentado contra funcionarios del zarismo; su práctica se dio en San Petersburgo, Moscú y Kíev. La corriente anarcosindicalista, estuvo influenciada por el Sindicalismo Revolucionario Francés ; su máximo representante fue Novomírskii, quien fue fundador de la CGT (Confederación General del Trabajo) en 1885, a lado de María Korn y Gogéliia Orgiani.

* * * *


Un hecho importante haría que Rusia se configure en un levantamiento de masas, este es el estallido de la guerra con Japón, que se inició entre la noche del 26 y 27 de enero de 1904, cuando barcos de guerra japoneses de modo sorpresivo atacaron a los buques de la armada rusa anclados en Puerto Arturo –ahí se encontraba la mayor parte de la flota rusa del Extremo Oriente- en consecuencia, Puerto Arturo fue jaqueado y su asedio duró alrededor de 330 días, concluyendo con la rendición de la fortaleza y por ende del Imperio ruso. Esta pérdida era una entre el sin fin de problemas que representaba, no sólo el Zar Nicolás II, sino el sistema en su conjunto y particularmente esa guerra entre imperios, que obligaba a la población a vivir cada vez entre más y más pobreza, a sacrificarse por defender un régimen que sólo los humillaba y oprimía. La agitación se hizo mayor en toda Rusia -posteriormente a la pérdida de Puerto Arturo- se desencadenó una huelga en la capital, ocasionada por el despido masivo de trabajadores de la planta metalúrgica de Putílov; ellos/as tenían como peticiones centrales la libre formación de sindicatos, jornadas de 8 horas, el cese a la guerra, abolición de impuestos del campesinado, derechos cívicos y el llamamiento a una Asamblea constituyente, esta huelga culminó en el “Domingo Sangriento” (22 de enero, 9 de enero para el calendario juliano). De ahí en adelante se rompería cualquier vínculo todavía existente entre el zar y el pueblo, haciendo que las huelgas se propagaran, surjan autoorganizaciones como los comités de fábricas y talleres, primero en Ivánovo Voznesensk y luego en San Petersburgo, éstos fueron importantes para formar los soviets de diputados/as obreros/as en el mes de octubre, que encabezaron el movimiento huelguístico de San Petersburgo. Por estos acontecimientos se firma el Manifiesto de Octubre (17 del mes señalado) dando ciertos derechos cívicos, pero no económicos, razón por la cual el levantamiento prosigue. Las acciones represivas contra la ola huelguista, al contrario de sofocarlas, hacía que éstas recrudeciesen; en el mes de diciembre el levantamiento llega a su clímax, pero sin hacerse esperar la reacción zarista hecha abajo los intentos de emancipación de obreros/as, campesinos/as y hasta de algunos marineros y soldados sublevados.

La seguridad para el Imperio zarista necesitaba, indefectiblemente, la desaparición total de todo elemento rebelde; las persecuciones, los destierros, juicios sumarios y fusilamientos fueron la respuesta a esta necesidad, esto desembocó en la desaparición o debilitamiento de muchas organizaciones. Por otra parte, Stolypyn -Ministro del Interior- efectuó una Reforma agraria, orientada a disolver las comunas campesinas y hacerlas leales al zar. Los y las que lograron escapar de Rusia, trataron por todos los medios de reorganizarse para protestar contra la represión que estaban sufriendo sus compañeros y compañeras o para enviar algún tipo de ayuda a quienes se hallaban presas/o; las/os anarquistas por su parte formaron en Paris “La hermandad de Comunistas Libertarios” dirigida por Apollón Karelin; en Londres, la Cruz Roja Anarquista, integrado entre otros por Piotr Kropotkin, Cherkézov, Rudolf Rocker y Alexander Shapiro, en esta misma ciudad la agrupación Jleb i Volia reedita sus panfletos; en Ginebra, el grupo Chornoe Znamia edita el periódico Buntar.

Pareciere que el final del proceso revolucionario de 1905, significó la derrota de las utopías del pueblo ruso y con ello la preponderancia absoluta del régimen explotador; sin embargo, lo que realmente significó 1905 para la rebeldía rusa fue un necesario preámbulo, que arremetió contra la seguridad del “orden” establecido e instó a la humanidad más pobre de aquella parte del mundo a autoorganizarse –los comités obreros y soviets, ya señalados en líneas anteriores, son muestra de esta autonomía organizativa que no fue la creación de algún personaje en particular, ni de ningún partido–, estas organizaciones espontáneas añadidas a las acciones de otras con lineamientos políticos e ideológicos, como las anarquistas y socialistas materializaron el descontento contra el imperio zarista e hicieron que este tiemble.
II
1917 – ENTRE EL FEBRERO REFORMISTA Y UN OCTUBRE EFERVECENTE

Las malas condiciones de vida entre estudiantes, obreros/as y campesinos/as no sufrió cambio alguno y una vez más en medio de esta situación, la imperial Rusia se entrometía en una guerra, en la cual no existía posibilidad alguna de salir victoriosa, y por el contrario rompió con su “debilitada estabilidad” -como ocurrió en 1905-, los agentes desencadenantes se conjugaban entre el descontento popular por la crisis interna y la guerra, una mayor capacidad organizativa popular y el malestar por las pérdidas humanas del ejército ruso. No fueron pocas las personas que buscaron la abdicación de Nicolás II; círculos militares y burgueses proyectaban un golpe de estado, entre algunos nobles trataron de provocar un cambio de régimen tras la muerte de Rasputín (1916), pero el cambio vendría desde otros rumbos. El 22 de febrero en San Petersburgo obreros/as, campesinos/as y madres se levantan espontáneamente, hacia el 24 de febrero alrededor de 200 000 trabajadores se declaran en huelga, se lanzan a las calles contra el zarismo y la guerra, los cosacos no obedecen las ordenes de suprimir a las personas en huelga y se mantienen neutrales, sin embargo, los marineros del Krondstat (Flota del Báltico) se unen a trabajadores y trabajadoras anarquistas de esa región; finalmente –exactamente no siendo este el final, sino el inicio del mismo– “triunfó” el levantamiento. Aunque toda la huelga fue un fenómeno altamente espontáneo –es decir que no necesitó de “vanguardias revolucionarias” que las encabecen– desembocó en la constitución, por un Comité de la Cuarta Duma el 2 de Marzo, de un gobierno provisional liberal encabezado por Kérenski, a esta decisión se añadió la abdicación inmediata de Nicolás Romanov. A pesar de que el levantamiento aterrizó en el lugar menos esperado y soñado, llegó el momento de resurgir las rebeldías innatas y reorganizarlas; la amnistía general hizo que regresaran del exilio muchos y muchas rebeldes, el propio Kropotkin vuelve a Rusia luego de cuarenta años de exilio, del mismo modo los/as liberaron de los campos de trabajo forzado de Siberia. El regreso de muchos/as intelectuales haría que los grupos anarquistas se tornaran diferentes y evolucionaran hacia organizaciones más duraderas.

Los grupos anarquistas resurgieron en Petrogrado, Vyborg, Isla Vasilevski, Putílov, Base Naval de Krondstat; hacia el sur se hallaban –reviviendo la agitación de 1905– en Kíev, Járkov, Odessa, Cuenca del Donets y Ekaterinoslav. A diferencia de 1905, el movimiento anarquista se concentra en las zonas urbanas –sin perder la calidad de movilización en la Rusia rural - así se hace comprensible la instalación de Federaciones anarquistas en ciudades tan importantes como Moscú y Petrogrado. Se formaron unidades anarquistas en Moscú entre panaderos, trabajadores/as de la industria alimentaria y obreros (de industria de metal, cuero, imprentas y ferroviarias) ya organizados desde 1905, para luego originar la Federación de Moscú de tendencia anarcosindicalista. Mientras tanto en Petrogrado se forma una federación anarcocomunista, como medios de difusión formaron su periódico Kommuna –sustituida posteriormente por Svobódnia Kommuna y Burevéstnik– esta Federación proclamaba la expropiación como táctica principal. Por la fuerza contestaria y acciones decisivas que realizaron, es importante mencionar a Krondstat desde donde se formó un órgano de difusión, el periódico Vólnyi Krondstat.

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El régimen liberal de ningún modo respondía a los intereses del pueblo y es que, como la monarquía zarista, defendía ferozmente la propiedad privada. Muestra de esto es la represión de la que fueron víctimas el sindicato de panaderos de Petrogrado, que junto a una unidad de la milicia popular tomaron la Villa de Durnovó -antigua casa del gobernador general de Moscú durante la Revolución de 1905- que a pesar de ser apoyados por marineros del Krondstat y trabajadores de Vyborg fueron tomados como prisioneros y llevados a los barracones del Regimiento de Preobrazhenski por el Ministro de justicia Perevérzev. Es claro que aquel gobierno no iba acorde con las aspiraciones con las que el pueblo se había levantado meses atrás y en consecuencia se atiborraba cada vez más de opositores, específicamente el movimiento libertario -anarcocomunistas y anarcosindicalistas- y el partido bolchevique.

La acción conjunta de estas dos organizaciones, más la articulación y lucha espontánea e independiente de muchos sectores del pueblo ruso hicieron posible el derrocamiento del gobierno liberal. Pero primero veamos los orígenes de la alianza anarquista-bolchevique. Lenin proclamaba que lo que buscaba básicamente -él y su partido- era la destrucción del estado y todo lo que se hallaba en función de éste, en su Tesis de Abril hacía un llamamiento a la revolución social, iba en contra de cualquier forma de parlamento ruso, decía que la organización de los soviets fuese similar a la de la Comuna de París, reconocía la necesidad de abolir el ejército, la burocracia y la policía, finalmente afirmaba la existencia de igualdad de salarios entre funcionarios y obreros; todo esto lo reafirmaba en setiembre de 1917 donde además, llamaba a campesinos/as y obreros/as a organizarse libremente en comunas y a la expropiación de tierras. Este conjunto de manifestaciones y la omisión en sus discursos de la teoría marxista, hizo que muchos/as anarquistas -en su mayoría anarcosindicalistas- vieran en el partido bolchevique al único grupo radical que deseaba liquidar al estado burgués y por tanto al más indicado compañero para realizar la revolución. Es más muchos marxistas como el veterano Góldenberg dirían que “…Lenin se había convertido en un candidato para un trono europeo que ha permanecido vacante durante treinta años, el trono de Bakunin…”.

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Antes de la Revolución de octubre, se levantó una insurrección del 3 al 5 de Julio, desde Krondstat se pedía el levantamiento inmediato, pero sufrió gran oposición por parte del comité bolchevique de Petrogrado, quienes a pesar de proclamarse a favor de la revolución no prestaron apoyo alguno. El 3 de julio en la Plaza de Ancora o foro revolucionario de Krondstat se hallaban muchos oradores agitando a la población, entre ellos anarquistas como Efim -antiguo militante de Chórnoe Znamia- representante del soviet local del Krondstat e I.S. Bléijam de la Federación Anarquista de Petrogrado, paralelamente el primer regimiento de artillería se adhería a la revuelta en la capital, con trabajadores, soldados y marineros de Krondstat. El 4 de julio se pedía en la manifestación venganza contra Perevérzev y algunos marineros de Krondstat intentan raptar al ministro de agricultura, Viktor Chérnov -antiguo socialista revolucionario-; al día siguiente la represión fue incesante, pero pasaría poco tiempo para que la insurrección volviera a ver la luz. A fines del mes de agosto, Kornílov intenta efectuar un golpe de estado contra Kérenski, la oposición la encontró en la organización izquierdista, quienes inmediatamente empezaron a armarse en guardias. Fue vital la participación de los comités obreros y soviets -tanto comités de fabrica como soviets fueron organizaciones obreras autónomas sin injerencias partidistas, pero integradas principalmente por militantes libertarios/as, su posterior bolchevización se debe por una parte al no centralismo y sed de apropiación del movimiento anarquista y por otra, al objetivo estatista del partido bolchevique, quizá muy bien escondido hasta la victoria sobre los liberales-; la radicalidad de su acción se resume en el hecho -que Lenin también reconociera- de que estos movimientos de base estaban más a la izquierda que los mismos partidos izquierdistas, esto posibilitado por su acercamiento a la concepción libertaria, específicamente al Anarcosindicalismo. La revolución de octubre -entonces- radica en la actividad básica de los comités de fábrica y soviets, añadidos por el movimiento anarquista y el partido bolchevique, uno creyendo en la revolución y otro en el control estatal.

III
1918 – 1921: EL ESTADO BOLCHEVIQUE Y LA REVOLUCIÓN EN LAS UTOPÍAS NEGRAS

Si bien es cierto anarquistas y bolcheviques convergieron en el derrocamiento del gobierno burgués, vieronse luego enfrentados. Desde la victoria de la revolución -acaso con existencia momentánea- Lenin y el partido bolchevique se encargaron primordialmente de dos cuestiones: 1) el control estatal sobre los comités obreros y 2) centralizar las industrias. En referencia al control estatal sobre los comités obreros, era ya advertido por muchos/as integrantes del movimiento libertario como lo Hizo Petrovski quien señalaba que el partido bolchevique tenía como fin “…engullir a los comités de fabrica y convertir el control obrero en control estatal…” , es más Lenin -como lo menciona Paul Avrich- reconocía muy bien el papel que los comités podían desempeñar en la lucha de su partido por la conquista del poder político ; a fin de cuentas el asunto no era confiscar la propiedad capitalista a favor de campesinos/as y obrero/as, sino establecer un rígido control estatal. Sobre la segunda cuestión -es clara la intención bolchevique- se crea el primero de diciembre el Consejo Supremo de la Economía Nacional, que absorbe al Consejo Pan-Ruso de Control obrero, desembocando en el control centralista de todas las fábricas. Esto se llevó a cabo a pesar de la defensa que se dio a los comités de fábrica, por parte de muchos/as libertarios como Maksímov, en el I Congreso Pan-Ruso de Sindicatos (7-14 de junio de 1918). Pero ¿por qué todo este proceso de aniquilamiento a los comités obreros y soviets autónomos?, la única respuesta infranqueable es que para cimentar la alardeada “Dictadura del proletariado” era imprescindible terminar con la libertad y capacidad destructora de la base obrera, de ahí la consigna de la disciplina férrea; por supuesto que los bolcheviques supieron aprovechar anteriormente esta libertad y capacidad destructora, pero cuando la revolución ya se había asegurado se imponía “…dejar de lado las fuerzas de la destrucción por las de centralización y el orden…” . Entre los agravios -contra el pueblo ruso y la revolución misma- de los bolcheviques se puede mencionar: 1) la creación del Consejo de Comisarios del Pueblo (Sovnarkom); 2) declaración de los derechos de los pueblos rusos (permitía la instauración de pequeños estados); 3) la formación de la Checka; 4) Estatizaciones de bancos y la tierra; 5) Sometimiento de los comités de fabrica; 6) Imposición de una comisarocracia.

Para la primavera de 1918, la mayoría de los/as anarquistas estaban desilusionados de Lenin, esto llevó a una ruptura total con los bolcheviques, que por su parte captaban la necesidad de suprimir a sus antiguos aliados, quienes ya, eran un estorbo nada necesario para el nuevo régimen que impondrían.

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El movimiento anarquista inicia un proceso de reorganización con miras a la defensa de la revolución, realizaron dos Conferencias Pan-Rusas en Moscú y una Conferencia Pan-Rusa del Anarco-comunismo. La Federación de Moscú confiscó el Club Mercantil, rebautizado como Casa de la Anarquía integrada entre otros/as por Apollón Andréevich, Alekséi Bovoi,Vladimir Bármash, German Askarov, Lev Chórnyi -secretario de la Federación- y los hermanos Gordin - impulsadores del Pan Anarquismo que se oponía al estado, capitalismo, colonialismo, escuela y la familia, poniendo en contraposición una sociedad sin estado, al comunismo, universalismo, el gineantropismo y el pedismo- y formaron las Guardias negras. En la Conferencia Pan-Rusa de Moscú se elabora una plataforma con los puntos siguientes: 1) Abolición del Sovnarkom, reemplazado por una federación de soviets libres, elegidos directamente; 2) Llamamiento a armar a obreros/as y campesinos/as en sustitución del ejercito; 3) Repartición equitativa de la tierra y la formación gradual de comunas campesinas autónomas; 4) Cese de requisas de grano por el estado y la distribución de alimentos en manos de organizaciones obreros-campesinas; 5) Fin a la dictadura política y al capitalismo de estado.

La oposición anarquista tuvo un viraje más radical después de la firma del tratado de Brest-Litovsk, ratificado el 14 de Marzo en el Cuarto Congreso de los Soviets. A esto se agrega los planes anti libertarios -ya mencionados- por los bolcheviques que con el pretexto del robo de un auto al Coronel Raymond Robins de la Cruz Roja Americana (9 de abril) da inicio hacia el 11 y 12 de abril, con destacamentos armados de la Cheka, al asalto de 26 centros anarquistas de la capital, los cuales ofrecieron resistencia en el Monasterio Donskói y en la misma Casa de la Anarquía; dejando a doce agentes de la Cheka muertos, cuarenta anarquistas entre muertos y heridos y a más de quinientos prisioneros/as. Luego de esta masacre, en Petrogrado, el diario Burevéstnik diría “…Sois unos Caines que asesináis a vuestros hermanos. Unos Judas, unos traidores. Lenin ha levantado su trono de octubre sobre nuestras costillas y ahora pretende conseguir un momento de respiro sobre nuestros cadáveres, sobre los cadáveres de los anarquistas…” ; en respuesta y defensa de su poder, el estado bolchevique organiza una serie de contraataques; dándose inicio en Petrogrado, cerraron Burevéstnik, Golos Trudá, entre otros periódicos anarquistas. El terrorismo contra la dictadura se inicia poco después de estos hechos y de la firma del tratado, no sólo hecho por anarquistas, sino también por eseritas y socialistas revolucionarios/as, de tal modo que uno de los ataques casi mortales contra Lenin fue perpetrado por Fanya Kaplán (Dora), socialista revolucionaria quien refería que “…quería acabar con Lenin, antes de éste acábese con la revolución…” . Las acciones anarquistas se radicalizan -en similitud a 1905- al sur de Rusia, en ciudades como Róstov, Ekaterinoslav y Briansk, donde tomaron las cárceles y liberaron a presos/as. Lev Chórnyi participa en la organización de un grupo clandestino y posteriormente en 1919 se une a Anarquistas Clandestinos, fundada por Kazimir Kovalévich -miembro del Sindicato de Ferroviarios de Moscú- y Piotr Sóbolev -anarquista ucraniano-; a finales de ese año editan el panfleto Anárjiia -distinto a la de la Federación de Moscú-, también se forman los Destacamentos de Combate Anarquista contra bolcheviques, rusos blancos, nacionalistas ucranianos y tropas alemanas como el Destacamento guerrillero del Mar Negro en Simferópol y el Destacamento M.A. Bakunin en Ekaterinoslav.

En las zonas fronterizas surge el Nabat o Confederación de Organizaciones Anarquistas ubicado en Járkov con secciones en Kíev, Odessa, Ekaterinoslav y otras ciudades de Ucrania, entre sus representantes se hallaban Arón Barón, Piotr Arshínov, Nikolai Dolenko y Olga Taratuta; los representantes del Movimiento juvenil fueron Senia Fleshin, Mark Mráchnyi y Grigori Gorélik (Anatolii). El 25 de setiembre socialistas revolucionarios de izquierda y anarquistas dinamitan el Cuartel General del Comité de Moscú del Partido Comunista en el callejón de Leontiev mientras había una sesión plenaria, desde este momento las detenciones se multiplicarían aún más y en consecuencia los Tribunales Sumarios, que no se diferenciaban mucho de los verdugos de Stolypin de 1905.

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Mientras el gobierno bolchevique reprimía las fuerzas libertarias, en el sur de Rusia -exactamente en la zona de Ucrania- se levantó la Makhnovtchina, espacio donde el anarco comunismo pudo concretizarse en las formas de vida de este pueblo; alentado por la búsqueda natural de libertad por parte del campesinado ruso -mayoritaria en esta zona- y el trabajo arduo de muchos/as libertarios/as, entre ellos/as Néstor Ivánovich Makhnov. Fue desde aquí donde se dio fuerte lucha a el ejército alemán, hetmanitas austriacos y petliuristas, que luego de firmado el tratado Brest-.Litovsk invadieron territorio ucraniano; en setiembre de 1918 triunfan sobre la milicia del hetman Skoropadskii en la aldea de Dibrivki y en diciembre retiran a las tropas petliuristas de Ekaterinoslav.

Desde 1919 (Enero, Febrero, Abril) se llevan a cabo Congresos regionales de campesinos/as, obreros/as e insurgentes para tratar cuestiones económicas, militares y de reconstrucción, como resultado se forma el Ejército Insurgente de Ucrania, liderado por Makhnov y supervisado por un Congreso Regional; se editó el periódico Putk Svobobe (El camino de la libertad) y se prestó ayuda con alimentos a los/as obreros/as insurgentes de Petrogrado y Moscú.

Retirados los invasores extranjeros, quedaba dentro de Rusia el Ejército Blanco del general Denikin, por ello el Gobierno bolchevique pacta una primera alianza con el Ejército Insurgente de Ucrania; por medio del cual, éste ultimo se convierte en una división del Ejército Rojo, al mando del Supremo Bolchevique, pero manteniendo a sus propios oficiales, estructura interna, nombre y bandera negra. Pese a esta alianza, el Congreso del mes de Abril fue considerado como una reunión contrarrevolucionaria por Dybenko -jefe del Ejército Rojo de Dniéper-, así mismo el 4 de junio Trotski decretó la prohibición de cualquier congreso y puso fuera de la ley a Makhnov, acusación a la que él replicó “…¿Qué derecho tiene usted de llamar contra revolucionaria a una gente que ha roto las cadenas de la esclavitud y que quiere forjar su propia vida a su manera?, ¿acaso las masas populares van a permanecer calladas mientras los revolucionarios terminan con la libertad que ellas han conquistado?...” . Debido al peligro que representaba el avance del Ejército Blanco, se hacen dos alianzas más entre el Ejército Rojo y el Ejército Insurgente. En la segunda alianza se consiguió liberar a Ekaterinoslav y Aleksandrovsk. Por la tercera alianza se forma una división semiautónoma bajo la dirección bolchevique, sin embargo después de un mes, cuando dieron cuenta de la gran ventaja que se había conseguido sobre el Ejército Blanco, los dirigentes soviéticos abandonaron todos los acuerdos hechos con Makhnov -en consecuencia el ejército que lideraba- y se rompen los lazos definitivamente el 15 de junio, mientras en la Makhnovtchina organizaban el tercer y cuarto Congreso Regional. Aún así la Makhnovtchina siguió con la formación de comunas anarquistas, la primera de las cuales nombraron Rosa Luxemburgo, basadas en las propuestas Kropotkinianas de la Ayuda mutua y con una educación inspirada en la Escuela Moderna de Ferrer i Guardia. Roto todo lazo no vieron -los bolcheviques- la necesidad de dejar creciendo a la Makhnovtchina, porque ésta -por sus propuestas y formas de vida libertaria- representaban un peligro latente para la dictadura establecida. El 25 de noviembre de 1920 se captura y ejecuta a jefes del ejército de Makhnov en Crimea, al día siguiente Trotski ordenaba atacar el cuartel general de Guliái Pole -ciudad natal de Néstor Makhnov- en el cual la Cheka detuvo a varios/as miembros/as de la Confederación Nabat en Járkov y se desató la persecución contra toda organización anarquista. En 1921 se prohibía la circulación de textos de Pelloutier, Bakunin y Kropotkin; en este mismo año el Krondstat -con gran influencia anarquista- se levantaba en armas pidiendo la restauración del control obrero, fin del trabajo obligatorio y la desaparición del Ejército Rojo por grupos guerrilleros autónomos; la respuesta del poder soviético a este levantamiento fue rotunda, luego del décimo Congreso del Partido Bolchevique -viendo la envergadura del levantamiento de Krondstat- se radicalizó la persecución hacia los/as anarquistas; cercaron a muchos/as de ellos/as en Petrogrado, Moscú, Kíev, Járkov, Ekaterinoslav y Odessa, donde toman como prisioneros entre otros/as a Maksímov, Volin, Mark Mráchnyi, Iarchuk, Olga Taratuta, Senia Fleshin y Anatolii Gorélik; aún los/as anarquistas pacifistas fueron encarcelados/as o muertos/as por su oposición a prestar apoyo en el Ejército Rojo. Fueron llevados/as a Butyrki, Taganka o a los campos de concentración cerca a Arjángelsk (zona helada del norte) ahí morían a causa del frío, la mala alimentación, las enfermedades -generalmente el escorbuto- y el agotamiento por los trabajos forzados.

Mientras tanto la muerte de Kropotkin (8 de febrero de 1921) remeció a todo el movimiento libertario, para el día de su funeral el gobierno -¿acaso por remordimiento?- dio permiso por un día a muchas/os presas/os anarquistas para que asistieran; la imagen es clara o mejor aún, negra, con las calles atiborradas de banderas anarquistas, de consignas por la libertad y resonante el himno anarquista a la muerte que cantaran los presos de Butyrky, así como el discurso de Emma Goldman -desilusionada de los rumbos que tomara la revolución- y multitudinaria como las flores con las que se llenaron su tumba; muy diferente a la tumba en la que había caído la Revolución de Octubre, bien resumida en las palabras de Aleksander Berkman “…El terror y el despotismo han acabado con la vida que nació en octubre. Todas las consignas de la revolución han sido abandonadas, sus ideales se han esfumado en la sangre del pueblo. El respiro que se nos pedía ayer está llevando a millones de compatriotas a la muerte; todo el país está ensombrecido por un palio negro. La dictadura aplasta a las masas. La revolución está muerta su espíritu aúlla por la estepa…” .

PALABRAS FINALES:

¿Cuándo terminó la revolución rusa?, ¿alguna fecha, algún horario? definitivamente no. Pero existe una causa, es decir una razón: cuando la sed de poder -autoritario, explotador y centralista- sustituye a la sed de libertad, cualquier revolución está muerta.

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jueves, 1 de octubre de 2009

Salió Hijos del Pueblo Nº 19



CONTRA LA REPRESIÓN PATRONAL

¡SOLIDARIDAD!


Sumario:

  • Cartelera (pág. 2)
  • Editorial (pág. 2)
  • Tras las elecciones (pág. 3)
  • Apoyemos la lucha de los obreros de Terrabusi-Kraft (pág. 4)
  • ¿Un empate? Una muestra de lo que vendrá (pág. 5)
  • La salud de los trabajadores no se vende, se defiende (pág. 5)
  • Precisiones sobre los trabajadores y la lucha de clases (pág. 6)
  • Clasismo. Perspectivas desde un anarquismo revolucionario (pág. 7)
  • Los consejos obreros en Italia: 1920 (pág. 8)

Editorial

"En la medida en que nuestra fuerza crezca cederá la presión terrorista sobre el proletariado. Y en la medida que sepamos movilizar grandes sectores obreros, llevando la lucha a un terreno que enfrente en bloque a la reacción, ésta limitará su esfera..."
(En Spartacus N° 5, 1/5/1935)

Descargala acá

VIDEO DEBATE

Sábado 17/10 17:00 hs.

La Revolución de los Pingüinos

Las experiencias de lucha del movimiento estudiantil chileno del año 2006

En Murray 908 - Parque San Martín – Merlo

Te acercan los colectivos: 136 (Parque San Martín) - 501 (recorridos 4 y 7)

RED LIBERTARIA

www.redlibertaria.com.ar - redlibertaria@riseup.net

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domingo, 20 de septiembre de 2009

3 al hilo

Acá van las tres noticias imperdibles del Página de hoy

La primera es acerca de una reunión de marinos festejantes de la "Revolución Fusiladora"

La segunda da para hablar largo y tendido y es probable que hasta aparezca algún film francés al respecto. Es escalofriante, se trata de los suicidios en Telecom.

Finalmente la contratapa de Gelman, cómo siempre impecable, sobre el nuevo imperialismo Ruso.

De nada

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martes, 1 de septiembre de 2009

Blog Rojo y Negro



Acaba de ver la luz el Nº6 de la excelente publicación uruguaya Rojo y Negro y pueden leerse muchos de los interesantes artículos que publican en su correspondiente blog al que accederán haciendo click en la imagen...

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miércoles, 12 de agosto de 2009

Organización Obrera

Recién me entero que la FORA-AIT desde principios de éste año viene poniendo en su site los números de su prensa on line en pdf.

Este por ejemplo es el último



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viernes, 31 de julio de 2009

Salió Hijos del Pueblo N° 18






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Editorial

Miente, miente que algo quedará

Las páginas de la historia (su historia) nos han negado siempre a pesar de que han sido trazadas por nuestra sangre.

Se han dedicado toda nuestra vida a negarnos, pero desde que las bolsas del gran imperio comenzaron a caer desencadenando una nueva crisis que somos testigos de un desfile de mentiras muy particular. Que todo va bien, que el empleo aumentó, que la producción no se detiene, que los salarios no caen (y para los docentes ¡Suben a 3020!), que no hay despidos, vacaciones forzadas, recortes de turnos, fábricas cerradas. Nada de esto ocurrió. Nosotros, los que padecemos todas estas consecuencias de la debacle de los grandes capitales, nunca existimos en sus programas electorales. Nosotros, siempre amordazados por el consenso y anulados por la represión, seguiremos cosechando miserias de las promesas que siembran en nuestro pueblo aquellos que solamente tienen interés de favorecer a quienes nos explotan. Mientras nosotros somos separados de nuestra fuente de trabajo, de nuestro sustento, ellos se dedican a subvencionar a esas grandes empresas que nos hambrearon siempre y que fueron quienes generaron este nuevo ciclo de crisis.


Ya reacomodados sus puestos en las bancas del Estado podemos ver los resultados, los mismos de siempre. A quienes han tenido la buena idea de enfrentar a la derecha y a todas sus políticas nefastas desde el parlamento les damos la mala noticia de que no les ha funcionado. Nosotros no queremos sentarnos a discutir cómodamente con ellos, ni invitaríamos a nadie a hacerlo. Creemos que los oprimidos y explotados solamente han podido resistir a las avanzadas reaccionarias cuando se han levantado juntos contra ellas, desde abajo, construyendo organizaciones que no conciliaban con los explotadores ni daban el brazo a torcer a los represores.

Ahora ellos han avanzado sobre sus puestos de poder y nosotros solamente nos hemos dedicado a jugar su juego.
Desde los medios continúan practicando el miedo. Desde allí siguen omitiendo todo el flagelo que ellos articulan sobre nuestras espaldas, todos los muertos que ellos cargaron consigo, para volver a echarnos la culpa a nosotros de todas las miserias del mundo. Sin hablar de la inseguridad de los que atraviesan las noches densas de la precariedad, acechados por la amenaza del hambre y la imagen de las panzas crujientes de sus hijos, instalan en los barrios sus destacamentos y lanzan sus tropas a una morbosa cacería de pobres.

El caso de Luciano Arruga (un joven de un barrio humilde que fue desaparecido por la policía que habían instalado los vecinos del barrio Lomas del Mirador en su reclamo por mayor “seguridad”) es emblemático pero es solo uno entre miles. ¿Cuántos barrios pobres militarizados, cuántas familias desalojadas, cuántos jóvenes muertos necesitan para proteger sus bolsillos holgados? ¡El único crimen aquí es su opulencia! y esta es asegurada por medio del asesinato a manos de la policía y la gendarmería y tantas otras mierdas de las fuerzas del “orden”.

Así, aunque ellos se cubran su cara con una aséptica benevolencia, sabemos que lo único que vienen a gestionar son nuestros futuros muertos. Los muertos que nos tocará doler después, a esos compañeros que nos los han tirado en la calle tras haberlos matado por reclamar la vida digna que eternamente nos niegan. Esos compañeros hoy son bandera porque “la reivindicación de los muertos es una exigencia de la vida”, especialmente si en ellos reconocemos a un compañero con quien hemos extendido la solidaridad en la calle, alguien con quien continuar una lucha.

Pero también están los muertos anónimos, los que sabemos que mueren pero no los conocemos, los que mueren todos los días en los márgenes donde comienza el hambre y el garrote. A ellos es más extraño dolerlos, porque son como una muerte incierta, que acecha agazapada en cualquier parte, pero especialmente en los fondos de nuestras mentes porque sabemos que aunque es una muerte ajena es en algún punto muy íntimamente propia: “eran gente que se las rebuscaba como yo”.

Y esto nos lleva a los otros muertos, a los que no tienen acceso a la vida, los que disfrutan todos los días esta miseria a la que algunos desorbitados tienen el descaro de arrimar la palabra “socialismo” (y ojo, que es del siglo XXI); los muertos que tienen la suerte de vivir para las jornadas de 8, 12, 16 horas de explotación… nosotros, los que solo viven para que otros vivan de ellos; los que viviendo nos morimos.

Nosotros porque sabemos de muertes amamos la vida. Pero no nos tragamos la vida mediocre (y gracias que es vida) que ellos dicen que nos merecemos. Amamos la vida que se deja entrever entre cada momento de lucha, ese momento en el que estamos a punto de conquistar un pedacito más de pan, de vida, de libertad, de libertad forjada en la solidaridad de toda la clase.

Por eso en estas horas en las que ellos avanzan a costa de negarnos, en todos los más nefastos sentidos de la palabra, vayamos juntos paso a paso por el todo ¡Hasta que vivir valga la pena!, ¡Libres o muertos!



¡Salud y anarquía!

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jueves, 16 de julio de 2009

La Barcelona de mañana!


Cómo siempre, a la vanguardia del análisis político vernáculo...

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lunes, 13 de julio de 2009

Un país ingobernable ( Por suerte)

Me iba a justificar por postear ésta entrevista, pero la verdad es que el contenido se justifica sólo y al margen de las hipótesis de un Perón "tiempista y no cagón", creo que el libro debe valer la pena....



ENTREVISTA AL HISTORIADOR LUCAS LANUSSE
“Aún hay quienes creen que los bombardeos estuvieron bien”

En su libro Sembrando vientos, explora las responsabilidades en la expansión de la violencia que sacudió al país entre 1955 y 1973. “Ni las Fuerzas Armadas ni los partidos políticos antiperonistas le encontraron la vuelta a un país ingobernable”, señala.


Por Silvina Friera (Página 12)

El historiador Lucas Lanusse escribe libros que podrían provocar un infarto agudo a una rama de su árbol familiar –es sobrino nieto del dictador que fue presidente de la Argentina entre el ’71 y el ’73– que tiene que digerir, como puede, que el joven se apasione con la génesis de Montoneros, con los sacerdotes que entendieron el Evangelio como un mensaje revolucionario y con la violencia política. En Sembrando vientos (Vergara) explora a través de veintiún episodios las responsabilidades de los principales actores políticos en la expansión de la violencia que sacudió a la Argentina entre 1955 y 1973.

Para contextualizar, el libro arranca con la llegada de Perón al poder en junio de 1946. Este punto de partida, lejos de pretender adjudicarle la culpa de todos los males al peronismo, le permite trazar un bosquejo de cómo la sociedad comienza a dividirse. Los exabruptos de los discursos de Perón en contra de la Iglesia no pueden ni deben ser equiparados con las bombas que se arrojaron sobre los civiles en la Plaza de Mayo en junio de 1955. El historiador recuerda que en 1953 el capitán de fragata Jorge Alfredo Bassi, que era aviador naval, compartió con un puñado de oficiales de confianza una idea que fue el germen atroz de una escalada que no se detendría: “¡Qué lindo imaginar la Casa Rosada como Pearl Harbor!”. La brutalidad de la matanza, alrededor de 250 muertos y ochocientos heridos, no admite justificación. La tregua ya no sería posible. Perón, acorralado, subió el voltaje de sus últimas declaraciones. “¡A la violencia le hemos de contestar con una violencia mayor! (...) ¡La consigna para todo peronista, esté aislado o dentro de una organización, es contestar a una acción violenta con otra más violenta! ¡Y cuando uno de los nuestros caiga, caerán cinco de ellos!”

Desde el Paraguay, donde comenzó un largo y accidentado exilio, Perón respondió a un periodista que le preguntó qué pensaba hacer para volver a la Argentina: “Nada, en absoluto. Todo lo harán mis enemigos”. Lanusse afirma que “la historia demostraría que tenía razón: durante casi dos décadas, ni las Fuerzas Armadas ni los partidos políticos antiperonistas le encontraron la vuelta a un país ingobernable, y Perón debió regresar convocado por propios y extraños para intentar poner orden”. Aunque tampoco él lo conseguiría. El historiador desmonta capítulo tras capítulo los discursos crispados y narra los hechos tratando de distribuir equitativamente las responsabilidades del desmadre entre el peronismo, el radicalismo y la Iglesia Católica. Pero no duda en inclinar la balanza contra las Fuerzas Armadas que encabezaron la Revolución Libertadora y la ofensiva revanchista de Aramburu, que mandó a fusilar al general Juan José Valle y a otros veintitrés peronistas tras el frustrado levantamiento cívico-militar de junio de 1956. Como en su anterior libro, Cristo Revolucionario, donde se sirve del testimonio de Rubén Dri, uno de los fundadores y referentes del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, que dijo: “El hijo de puta de Lanusse sabe que está retrocediendo, que el Gran Acuerdo Nacional se le está yendo a la mierda, y manda estos mensajes para meter miedo”, en Sembrando vientos tampoco tiene ningún prurito a la hora de cuestionar a su tío abuelo cuando repasa la masacre de Trelew. “Que Lanusse salga ampliamente favorecido en términos relativos frente a un Videla, frente a lo que pasó en el ’76, y que ahora se lo pinte como abanderado de la democracia, me hace pensar que estamos todos en pedo –subraya el historiador en la entrevista con Página/12–. Cuanto más se agranda la figura de Lanusse, porque hay muchos militantes y ex guerrilleros que lo respetan, más tiendo a tomar distancia de él. Me parece que representaba ese discurso de las Fuerzas Armadas y ciertos sectores sociales de que era una suerte de ‘elegido’ por designio divino en cuyas manos estaba el destino de la Patria. No me cuesta nada criticar a Lanusse.”

–¿En el bombardeo a la Plaza en 1955 está el huevo de la serpiente?

–Sí, es así. Algunos me han planteado que tal como está desarrollado ese capítulo parecería que fue el peronismo el responsable de la violencia. El libro iba a comenzar con los bombardeos, pero me pareció que si no contaba la historia de la década previa era muy difícil, era muy abrupto arrancar con las bombas. La desmesura, la criminalidad de los bombardeos, claramente inaugura la violencia política en el país. Y esto no lo digo solamente yo, sino todos los estudiosos del período. Esos bombardeos superaron lo conocido hasta entonces y abrieron una etapa en la que realmente parecía que todo valía.

–Aunque dice que los historiadores no dudan en afirmar que con los bombardeos comienza la violencia, parecería que aún hoy, sotto voce porque es incorrecto asumirlo en voz alta, se sigue “legitimando” ese bombardeo en tanto se piensa que el peronismo es violento, pero las clases medias están como inmunizadas.

–Ese es el núcleo central del libro. Todos parecen tener la excusa perfecta. Aun hoy, cuando leés algunos documentos, te sorprende la manera en que ellos creen que esos bombardeos estuvieron bien, que lo que hicieron no fue criminal. Pero ahí están los hechos y son incontrastables. En los capítulos del libro se cuentan episodios de la historia argentina donde hubo muertes, sangre, irracionalidad, grandes dosis de locura, y todos tienen entre comillas la justificación perfecta. Ningún peronista puede discutir el discurso de Perón del 31 de agosto de 1955, que fue una animalada, de una irresponsabilidad tremenda, por más que estén inscriptos dentro del bombardeo de la Plaza de Mayo. Muchas veces las mejores fuentes son las de los propios protagonistas. La descripción que hace de la jornada del 16 de junio Isidoro Ruiz Moreno en La revolución del ’55 es tan apestosamente elitista y tan transparente en cuanto a que le importaban tres mierdas la vida entre comillas de esos negros, que ese relato es francamente escalofriante.

Cuando el padre Hernán Benítez, un peronista de la primera hora y uno de los pocos que no temía criticar a Perón en la cara, leyó las “Directivas generales para todos los peronistas”, las “Instrucciones generales para los dirigentes peronistas” y el “Plan de rumores”, objetó el tenor de estos documentos y lanzó, como subraya Lanusse en el libro, “una de las más impactantes profecías de la historia argentina”: “Lo grave es que de seguir empecatado Perón en sus trece subversivas y los gorilas en su frenesí revanchista, en su elitismo apestoso, en la injusticia social institucionalizada y blasonada, y sobre todo, en la escandalosa entrega del país al imperialismo y los monopolios, las nuevas generaciones convertirán a Perón en héroe, en visionario, y a la guerra civil en la única solución y el único remedio para salvar a la Argentina (...). Los hijos de los gorilas, por repudio a sus padres, se volverán peronistas y guerrilleros. Desde lejos verán sólo lo positivo de Perón. Lo que sellará su figura histórica”. El historiador define a Benítez como un “hombre brillante”. “Esa carta es un buen ejemplo, si uno quisiera rastrear una línea editorial del libro, de lo difícil que es ver en Perón un paradigma de virtudes o a la lacra más tremebunda de la historia argentina. En este año 2009 resulta tan ridículo hablar de Perón como el salvador de los trabajadores como del tirano”, plantea Lanusse.

–¿Por qué cree que a pesar del tiempo transcurrido sigue prevaleciendo un pensamiento tan dicotómico en torno de Perón y del peronismo?

–Quizás es una teoría un poco forzada. Pero esto de hablar de ángeles o demonios, de salvadores o de las lacras de la Patria, es una transpolación a nivel colectivo de algo muy habitual. Siempre es mucho más cómodo descargar en una persona o en un grupo las responsabilidades para no hacernos cargo de la cuota que nos corresponde. Es medio paradójico hablar de víctimas, pero somos un poco víctimas de este discurso muy peligroso. Aun hoy escucho una de las frases más grotescas que se puedan oír, y más seguido de lo que se puede imaginar: “La culpa de todo fue de Perón”. Con el libro terminado empecé a pensar en todas estas cuestiones.

–En Sembrando vientos también parece cuestionar ciertos rescates recientes, por ejemplo la figura de Frondizi o de Aramburu.

–¿Por qué a Frondizi ahora lo rescatamos como “el estadista”? Frondizi no tuvo el más mínimo reparo de reprimir a palazos; era un hiperpragmático que hizo un pacto con Perón que sabía que no podía cumplir. Lo mismo sucede con la izquierda revolucionaria. Qué historia triste, patética, la del Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP) de Masetti en Salta, que tiene más fusilados por su propia tropa que muertos en combate, pero también cuánto nos dice aquella caricatura del ’64 sobre muchas concepciones e ideas de las guerrillas setentistas. Nos está hablando de ese extremado dogmatismo y la verticalidad que tuvieron. Aquella experiencia del EGP me parece muy válida rescatarla hoy porque desnuda ciertas concepciones muy militaristas que después se verían en Montoneros y en el ERP. Está muy naturalizada la muerte de Aramburu, personaje para mí siniestro como pocos, por lo cínico que fue, porque vendía una cosa y hacía otra. El episodio de los fusilamientos del ’55 es terrible; él le mandó a decir a la mujer de uno de los coroneles sublevados que fue a implorarle clemencia: “El presidente duerme y ha mandado no ser molestado”. Qué decir de Montoneros, una organización que nace, que se da conocer, secuestrando a Aramburu y teniéndolo tres días en una estancia. Al margen del rechazo que me genera la figura de Aramburu y lo “simpática” que pudo haberme caído esta acción de Montoneros, yo mismo que tengo esa veta medio infantil de la guerrilla heroica, y especialmente de la guerrilla montonera y peronista, pasadas las décadas me pregunto si cabía esperar algo demasiado diferente de una organización que secuestra a un tipo durante tres días y después lo mata a sangre fría en un sótano. A esta altura del partido se pueden conversar estas cuestiones y no quedarnos sólo con la versión de que eran jóvenes que por fin le pusieron un freno al avance oligárquico y a los atropellos de las clases dominantes, que hubo mucho de eso, y poder ver el conjunto. Hoy escucho discursos exacerbados que me llevan a decir: “Pucha, será que no aprendimos nada”.

–¿O será que el peronismo tiene por su origen y naturaleza elementos muy viscerales que conducen a la exacerbación?

–Sí, seguramente. El peronismo es un fenómeno único y el antiperonismo también. No es casual que en San Isidro haya visto recientemente unos carteles que decían “Cristina atea, montonera, prostituta...” y cosas por el estilo. Tal vez peco de ingenuo, pero quizá tanto el Gobierno como la oposición deberían ser un poco más responsables, sobre todo teniendo en cuenta lo que fue nuestra historia en estas décadas, donde ha prevalecido la descalificación, la cosa apocalíptica y maquiavélica. Quizá se podrían sacar algunas lecciones de nuestro pasado reciente.

El viejo refrán sobre el que pivotea el título del libro es “Siembra vientos y cosecharás tempestades”. “Aunque nos disguste, cosechamos lo que sembramos. Claro que esto produce frustración y uno a veces se enoja con la vida –admite el historiador–. A riesgo de ser poético, el título me parece perfecto para resumir esas tres décadas de la historia de nuestro país.” Lanusse confiesa que le costó mucho escribir el capítulo sobre los fusilamientos de 1956. “Me ensañé muchísimo con Aramburu, ¿se nota?”, pregunta.

–Sí, se nota la rabia que le generaron los fusilamientos.

–Es que fue una matanza de tres días, ¡durante 72 horas! Los autoproclamados defensores de la civilización, de la Constitución, “nosotros somos el derecho, la gente buena y bien nacida”, tuvieron la sangre fría para asesinar sin que les temblara el pulso (se enoja y levanta la voz). Quise narrar minuciosamente los detalles de cómo se dieron esos fusilamientos. Y cómo la multitud de gorilas pidió sangre en la Plaza y la hipocresía de la clase política y de los obispos, que muy tibiamente deslizó que se debía frenar la masacre. Pero nadie de los que se decían cristianos, occidentales y civilizados levantó la voz para detener el derramamiento de sangre.


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