martes, 11 de mayo de 2010

+ sobre la censura macrista

EL MINISTRO PORTEñO COLGO LOS TEXTOS CENSURADOS DEL BICENTENARIO EN UNA PLATAFORMA EDUCATIVA
Bullrich le tiene fobia a Gutenberg

El material para el nivel medio que no fue impreso por “su visión gramsciana” fue colgado por el propio ministerio en la plataforma digital “integrar” que presentó en sociedad el viernes. Sus asesores dicen que “es para debatir, no es oficial”.



Por Nora Veiras

El ministro de Educación porteño, Esteban Bullrich, lanzó una plataforma educativa en Internet –que depende de su cartera– y colgó los Materiales del Bicentenario que se negó a publicar porque “el enfoque empleado correspondía a una sola interpretación histórica”. “La visión gramsciana” lo había espantado, pero ahora sus colaboradores argumentan que “como lo subimos nosotros lo podría haber subido cualquiera, ésa es una plataforma participativa. No es oficial. No está en el currículum”. Sin embargo, admiten que no tienen ningún otro material sobre el Bicentenario a punto tal que el ministro los usó para mostrar el funcionamiento de la plataforma en la Feria del Libro. Los textos, elaborados por la Dirección de Currícula del propio ministerio, se transformaron en un imán desde que Bullrich los cuestionó: la UTE-Ctera los editó para distribuir un ejemplar por colegio y el director de Escuelas bonaerense, Mario Oporto, le pidió autorización al gobierno porteño para hacer lo propio.

“En un país federal si una provincia hace un esfuerzo por generar un material de esta calidad, es absurdo que no se aproveche. Entre los textos que estamos seleccionando nos gustaría incluir este material. Que la mejor producción universitaria llegue tan rápido a las aulas es un hallazgo”, dijo a Página/12 Oporto, quien espera una respuesta de la cartera educativa porteña para despejar dudas sobre el derecho de autor de los textos elaborados durante la gestión de Mariano Narodowski.

La saga de los materiales del Bicentenario empezó en febrero con el desembarco del equipo de Bullrich. “Lo hicimos ver por un sector representativo de la sociedad y puso reparos”, les dijo, palabras más palabras menos, la directora general de Planeamiento Educativo, Mercedes Miguel, a los responsables del equipo que durante dieciocho meses había trabajado en el tema. Con el objetivo de conjurar las denuncias por “censura ideológica”, Bullrich eligió un atajo y subió los textos a su página personal. “Quiero destacar que este debate no es sólo acerca del material del Bicentenario, sino acerca de cómo queremos que nuestros chicos se eduquen. La única censura ideológica que existe es que los chicos aprendan sólo una parte del conocimiento (...)” “¿Queremos que los chicos piensen lo que nosotros queremos? o ¿Queremos que ellos puedan formular sus propios puntos de vista?”, se preguntaba en la presentación digital.

La decisión activó la reacción de los gremios docentes, de la comunidad académica y de los legisladores. Se formó una Multisectorial por el Derecho a saber. La semana pasada, en la Feria del Libro, la secretaria general de Ctera, Stella Maldonado; el titular de UTE, Eduardo López; los historiadores Gabriel Di Meglio y María Elena Barral y Adriana Vila, coordinadora del área de Sociales de los contenidos para primaria, debatieron sobre la significación del enfoque multidisciplinar de los textos y presentaron el material impreso de “Aportes para la enseñanza. Nivel Medio. Bicentenario. Memorias de un país”. “Lo que más irritó al Gobierno de la Ciudad es la visión histórica, cultural y social con que estos documentos abordaron estos 200 años de historia, dándoles visibilidad a los sectores más postergados, a aquellos que la historia oficial silenció durante años: los pueblos africanos y afrodescendientes, los pueblos originarios, las luchas del movimiento obrero ocupado y desocupado, la resistencia, la conquista de los derechos de las mujeres, etc.”, señala la UTE y la Ctera en el prólogo. El 18 de mayo, en la Legislatura, se expondrán los materiales y un panel de especialistas y legisladores seguirá exigiendo la publicación.

“El ministerio no es una editorial. No podemos imponer un criterio, bajar un material y decir esto es lo único que tienen que aprender”, siguen repitiendo los asesores de Bullrich, y machacan con que “habrá un consejo especial” para asesorar sobre los textos del Bicentenario, aunque todavía no saben quién lo integrará. En rigor, el ministerio edita varios textos de distintas áreas y lo sigue haciendo; además, los materiales del Bicentenario siempre se plantearon como complementarios para debatir sobre los procesos y protagonistas de la construcción del Estado que la historiografía oficial suele invisibilizar.

Bullrich, licenciado en Sistemas, presentó en sociedad la plataforma “integrar.bue.edu.ar” en la que colgó los textos que sigue negándose a imprimir. Sus asesores apelan a una curiosa disociación para explicar que no es una incongruencia: “No están en la web del Gobierno de la Ciudad”, repiten. El silogismo indica que la nueva plataforma depende del ministerio, el material del Bicentenario lo subió el ministerio, no aportó ningún otro texto con el que confrontarlo, pero nada de esto es oficial. La junta interna de ATE-Educación consideró como “una conquista de los trabajadores de la Dirección de Currícula la difusión en la plataforma”, pero advirtió que seguirán en “estado de asamblea permanente exigiendo la publicación para que los textos lleguen a cada alumno”.

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