sábado, 19 de junio de 2010

La galantería del doctor Korn




Damiana

Por Osvaldo Bayer

Otra vez tengo que repetir algo que siempre sostengo con aire de triunfo: “puede tardar mucho, pero finalmente en la Historia triunfa la Etica”. Acaba de ocurrir algo que tal vez para muchos es un “hecho menor”. Pero que tiene una honda significación emocional. Acaban de ser devueltos al pueblo Aché, pueblo originario del Paraguay, los restos mortales de Damiana.

El acto de la entrega se llevó a cabo en el Museo Antropológico de La Plata, por iniciativa del Grupo Universitario de Investigación en Antropología Social en la Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena en la Argentina. ¿Pero quién era Damiana?

Los datos sobre ella fueron posibles de obtener debido al trabajo de la antropóloga Patricia Arenas. El 25 de septiembre de 1896, los científicos norteamericanos Ten Kate y Charles de la Hitte viajan al Paraguay a estudiar a un pueblo originario de esa región conocido con el nombre de Guayaquí. Ese mismo día, unos colonos blancos de la zona de Sandoa (Paraguay oriental) realizan una expedición porque les ha sido robado un caballo e inmediatamente acusan a un grupo cercano de guayaquíes. El colono y tres de sus hijos marcharon con armas de fuego y descubrieron a un grupo de guayaquíes que estaba almorzando y, sin dar preaviso, los balearon. Cayeron tres muertos, entre ellos una mujer. Los demás huyeron espantados. En el lugar había quedado una niña guayaquí que tenía un año “más o menos”, a la que se llevan los asesinos. Cuando llegan a esos parajes, los investigadores norteamericanos se posesionan de la niña. Según ellos, que empiezan a estudiarla, ésta solía pronunciar las palabras “caibú, aputiné, apallú” de las cuales no se conoce ningún significado guaraní. Se supuso que la palabra Caibú, nombre propio guaraní usado en tiempos pasados, sería como esa niña llamaba a su madre. Por esas ironías sarcásticas de la historia, la niña aché es bautizada Damiana, con el nombre del santo del día de la matanza de su familia: San Damián. Dos años después, la indiecita fue llevada a la provincia de Buenos Aires donde fue entregada a la madre del doctor Alejandro Korn, director del hospicio Melchor Romero. Esa señora la utilizó de sirvienta y luego se la entregó a su hijo, quien la hizo ingresar al establecimiento que dirigía para luego entregarla a una casa de corrección. En 1907, cuando Damiana tenía 14 años, el investigador alemán Lehmann-Nietzsche la fotografía desnuda, foto que luego será mostrada durante años en el Museo de La Plata. Luego, ese científico escribirá: “En el mes de mayo de 1907, gracias a la galantería del doctor Korn pude tomar la fotografía y hacer las observaciones antropológicas e hice bien en apurarme. Dos meses después murió la desdichada de una tisis galopante cuyos principios no se manifestaban todavía cuando hice mis estudios”. Y agrega: “Bien se cumplía el pronóstico del doctor Ten Kate”. Justamente ese norteamericano en 1897 diagnostica: “Esta niña porta un aire enfermo y triste. El aspecto general, las manchas simétricas sobre los incisivos superiores, junto al vientre prominente, indicarían una diatosis escrupulosa”.

La cabeza de Damiana fue enviada al investigador Johann Virchow, de Berlín, para el estudio de su musculatura facial y del cerebro. Sobre esto escribe Lehmann-Nietzsche, en 1908: “Su cráneo ha sido abierto en mi ausencia y el corte del serrucho llegó demasiado bajo. Aunque, por este motivo la preparación de la musculatura de la órbita ya no será posible, lo que quería hacer el profesor Virchow. El cerebro se ha conservado de una manera admirable. La cabeza ya fue presentada a la Sociedad Antropológica de Berlín”.

No hace mucho, el grupo Guías, durante el inventario de las colecciones del Museo Antropológico de La Plata, encontró en las vitrinas de la sala de Antropología Biológica un pequeño cajón sin número con el esqueleto de Damiana dentro de una bolsa y envuelto en tela, con una inscripción en papel: “Esqueleto (sin cráneo) de una india guayaquí, Damiana, fallecida en el Melchor Romero en 1907. La cabeza con el cerebro fue remitida al profesor Virchow, Berlín”.

Todavía no acaba esta historia, que muestra cómo se actuó en el trato con los pueblos originarios siguiendo la línea establecida por Julio Argentino Roca. En marzo de 2007, una organización indígena paraguaya reclamó a la Argentina “la restitución de todos los restos mortales pertenecientes a miembros de la etnia Aché que yacen desde hace más de un siglo en las colecciones del Museo de La Plata”. También exigieron la “devolución de todas las piezas aché de las colecciones etnográficas de dicho museo que fueron obtenidas en forma ilegal o violenta como así los objetos provenientes del saqueo de un campamento aché”.

Desde el jueves último, los restos de Damiana descansan en su tierra guaraní. En el acto en que se entregaron los huesos que habían quedado de ella a los representantes del pueblo Aché hablaron los antropólogos Fernando Miguel Pepe, Miguel Añón Suárez y Patricio Harrison, la historiadora Diana Lentor y el profesor Marcelo Valko, de la cátedra de Antropología de la Universidad de Madres. Todos dieron detalles históricos de lo que fueron los principios de ese Museo del Perito Moreno en el cual los representantes de los pueblos originales fueron exhibidos al público como fieras de zoológico, entre ellos los caciques Inacayal, Foyel y Sayhueque, sus mujeres y sus hijos. Ya los restos del cacique Inacayal descansan en sus tierras chubutenses, en Tecka, luego de ser exhibidos al público durante décadas. Clemente Onelli ha descripto la última noche del cacique Inacayal en el museo, con las siguientes palabras: “Un día, cuando el sol poniente teñía de púrpura el horizonte apareció Inacayal sostenido por dos indios allá arriba, en la escalera monumental del museo. Se arrancó su ropa, la del invasor de su patria, desnudó su torso dorado como metal corintio, hizo un ademán al sol y otro larguísimo hacia el sur; habló palabras desconocidas y, en el crepúsculo, la sombra agobiada de ese viejo señor de la tierra se desvaneció como la rápida evocación de un mundo. Esa misma noche, Inacayal moría”.

En el libro del grupo Guías, que se llamará El racismo argentino y será publicado por la editorial Madres de Plaza de Mayo, se describe paso a paso la prisión “científica” que sufrieron tantos representantes de los pueblos originarios y los escritos altamente racistas del famoso Perito Moreno y de los denominados “científicos” de la época que igualaban a los indios con los judíos, en cuanto a sus rasgos fisonómicos. En el mismo libro se cita la frase que Inacayal dijo más de una vez: “Yo jefe, hijo de esta tierra, blancos ladrones, mataron a mis hijos, mataron a mis hermanos, robaron mis caballos y la tierra que me vio nacer. Yo, prisionero”.

El diario La Nación del 20 de septiembre de 1883 publicaba: “A fines del corriente mes podrá verse el esqueleto del cacique Orkeke, preparado convenientemente. Después de haber sido descarnado en el Hospital Militar se colocaron los diversos fragmentos del cuerpo en un gran tacho de agua y cal, para hacer desaparecer las pequeñas cantidades de carne que habían quedado adheridas a los huesos. Terminada que sea la disección del cuerpo del cacique, se procederá a armar el esqueleto...”

La absoluta falta de respeto al muerto. Para esos “científicos” esos seres humanos sólo servían para mostrarlos, aun muertos, como espectáculo.

Pero, paso a paso, se va sabiendo la verdad de nuestra historia. El porqué la historia de la crueldad argentina que va a terminar, en su punto culminante, con la dictadura militar de la desaparición de personas y el robo de niños.

Pero del pasado pasemos al presente. Los obreros de las minas de Río Turbio piden reivindicación. Recordaron el jueves en un emocionante acto a los catorce mineros muertos en la catástrofe de hace seis años. En él se pidió “juicio y castigo para todos los responsables políticos y operativos que permitieron de una u otra forma que se produjera esta tragedia minera”. No se olvida así a los mártires del trabajo diario, a los que ponen el rostro ante el peligro al que se ven sometidos en esas tareas. Un acto para tener en cuenta.

Todos, esfuerzos en busca de una sociedad que se conduzca con los principios de la Etica. Por eso, no olvidar las injusticias del pasado y del presente. No olvidar a Damiana, la indiecita.

Etiquetas: ,

lunes, 24 de mayo de 2010

Centenario de Mayo: Progroms y odio de clase



El movimiento obrero durante los festejos del Centenario

Para conmemorar el centenario de la Revolución de Mayo, el gobierno de José Figueroa Alcorta organizaba grandes desfiles y una exposición universal. La clase dirigente quería exhibir los avances del granero del mundo. El movimiento obrero advirtió la importancia de los festejos y aprovechó para dar a conocer la difícil situación por la que atravesaban los habitantes del país.

El año del Centenario comenzaba bajo el imperio del Estado de Sitio, decretado por el Poder Ejecutivo tras el asesinato del jefe de policía, el coronel Ramón Falcón, quien había sido ultimado por la violenta represión obrera de 1909. En los últimos meses de 1909 el gobierno detuvo a más de 500 activistas -muchos serían deportados- pero el 13 de enero de 1910 decidió levantar el estado de sitio. Se sucedieron huelgas y manifestaciones, y se exigió que se derogara la Ley de Residencia y que se liberara a los presos políticos. A continuación transcribimos un fragmento sobre estos sucesos del libro de Julio Godio, El movimiento obrero argentino (1870-1910), Socialismo, anarquismo y sindicalismo.




En mayo de 1910 la F.O.R.A. realiza un acto nunca visto: 70.000 presentes en la Plaza Colón. Se lanza para el día 18 de mayo la consigna de huelga general por tiempo indeterminado, coincidiendo con un llamado similar de la C.O.R.A. El gobierno decide no esperar más y reacciona. El 13 de mayo, aún antes de que el Congreso aprobara el decreto de Estado de Sitio, el Ejecutivo se lanza a detener a los principales militantes obreros y a clausurar nuevamente locales y diarios. Al día siguiente el número de detenidos ya alcanzaba los 300. Se vuelve a repetir el mismo escenario que seis meses antes, pero de manera amplificada. El 14, manifestaciones patrióticas recorren las calles de la ciudad, concentrándose luego en la Sociedad Sportiva Argentina, bajo la presidencia del Barón Demarchi. Por la noche, estas mismas hordas reaccionarias se dirigen hacia los locales de La Prensa, La Batalla y La Vanguardia, quemando sus instalaciones. Entre los asaltantes se distinguieron los diputados Pedro Luro, Juan Balestra y Carlos Carlés, varios militares, oficiales de policía, estudiantes. Durante las noches siguientes se repitieron los asaltos contra los locales de la C.O.R.A. y de La Acción Socialista, como así contra los barrios judíos. Siempre bajo la protección policial, que en caso de enfrentamiento tomaba la cabecera. Con los días, los detenidos superan los 2.000.

A pesar de todo, la huelga general comienza a concentrarse desde el día 16, haciéndose extensiva a algunos barrios populares (Boca y Barracas) y por los gremios más combativos (conductores de carros, obreros de la construcción y de la industria). También se resiente los trabajos de la exposición internacional, atrasándose muchos de ellos. En el centro de la ciudad su eco fue menor. El paro decae y el 21 de mayo, la huelga se levanta.

De todas maneras el acto inaugural de las festividades ya estaba comprometido. La iluminación fue saboteada; el arco de triunfo preparado, incendiado; las principales exposiciones se abrieron con semanas de retraso. La fiesta de la libertad debió realizarse bajo el imperio de la ley marcial”.

El golpe al movimiento sindical fue violento: había presentado una batalla frontal solo y sin aliados, pues tanto el Partido Socialista como la Unión Cívica Radical no le prestaron apoyo. El Estado de Sitio fue levantado en octubre, pero las organizaciones sindicales estaban desmanteladas. Especialmente la F.O.R.A., que recién se recuperará para mediados de la segunda década, pero ahora, bajo la hegemonía sindicalista. Como reconoce Diego Abad de Santillán: “Aquí culmina un capítulo inolvidable de la historia del anarquismo en Argentina”.

Godio, Julio, El movimiento obrero argentino (1870-1910), Socialismo, anarquismo y sindicalismo, Editorial Legasa, Buenos Aires, 1987.

Etiquetas:

lunes, 17 de mayo de 2010

22 y 23 de Mayo: Desmonumentándonos



Desmonumentar

Por Osvaldo Bayer

Una vez más sostenemos que en la Historia finalmente triunfa siempre la Etica. Aunque pasen siglos. Recuerdo cuando hace años comenzamos los jueves al anochecer, junto al monumento al general Julio Argentino Roca, demostrando que, documento tras documento, los argentinos honrábamos a un genocida, a un racista y a quien había restablecido la esclavitud en la Argentina, en 1879, esclavitud a la cual nuestra increíblemente progresista Asamblea del Año XIII había eliminado adelantándose en décadas a Estados Unidos y a Brasil. Pues bien, aquella iniciación se ve culminada ahora por el primer congreso nacional del movimiento “Desmonumentar a Roca, que se llevará a cabo el sábado próximo, 22 de mayo, día del Cabildo Abierto, y el domingo 23, en la ciudad bonaerense de Junín, al cual concurrirán delegaciones de todo el país de docentes, estudiantes, trabajadores, miembros de instituciones culturales, representantes de los pueblos originarios y todos los que quieran participar. Los actos serán públicos y culminarán con música del cada vez más joven conjunto Arbolito.

Cuando comenzamos hace años aquella tarea en el monumento a Roca de la Diagonal Sur fuimos demostrando lo que sosteníamos. Sobre el calificativo de genocida, mostramos el propio discurso de Roca ante el Congreso de la Nación, al finalizar su “Campaña al Desierto”: “La ola de bárbaros que ha inundado por espacio de siglos las fértiles llanuras ha sido por fin destruida... El éxito más brillante acaba de coronar esta expedición dejando así libres para siempre del dominio del indio esos vastísimos territorios que se presentan ahora llenos de deslumbradoras promesas al inmigrante y al capital extranjero”. No puede haber mejor definición del concepto oficial de genocidio que estos conceptos del propio genocida. (Frase en la cual se nota su increíble racismo acusando a los seres humanos que habitaban desde hacía siglos esas regiones de haber “inundado las fértiles llanuras”. Cuando la verdad es que si alguien había inundado eran los descendientes de los conquistadores europeos que un buen día habían “descubierto América”.) Respecto del racismo de Roca están todos sus discursos en los que siempre emplea los mismos términos calificándolos de “los salvajes, los bárbaros”, mientras San Martín varias décadas antes siempre hablaba de “nuestros paisanos los indios”. Una diferencia abismal. Sobre el clima previo que preparó la matanza de Roca se pueden consultar los diarios de la época. Basta un ejemplo. El diario La Prensa del 16/10/78: “La conquista es santa; porque el conquistador es el Bien y el conquistado el Mal. Siendo Santa la conquista de la Pampa, carguémosle a ella los gastos que demanda, ejercitando el derecho legítimo del conquistador”. Racismo para obtener ganancias.

Respecto de que Roca restableció la esclavitud casi setenta años después de que ésta hubiera sido eliminada por la gloriosa Asamblea del año XII, lo demuestran los avisos publicados en los diarios de la época. Por ejemplo, el del diario El Nacional del 31-XII-78: “Entrega de indios”, como título. Y como texto: “Los miércoles y los viernes se efectuará la entrega de indios y chinas a las familias de esta ciudad, por medio de la Sociedad de Beneficencia”. Con respecto a la crueldad empleada por Avellaneda, Roca y los miembros de ese gobierno, lo dice bien esta crónica del mismo diario porteño El Nacional de esa fecha: “Llegan los indios prisioneros con sus familias. La desesperación, el llanto no cesa. Se les quita a las madres indias sus hijos para en su presencia regalarlos a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas que hincadas y con los brazos al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano, unos indios se tapan la cara, otros miran resignadamente el suelo, la madre india aprieta contra el seno al hijo de sus entrañas, el padre indio se cruza por delante para defender a su familia de los avances de la civilización”. Esto lo hicieron los argentinos, como los españoles lo hicieron antes del glorioso Mayo de 1810. El mejor documento que nos habla de la traición de Roca y sus ayudantes del poder a esos principios de Mayo, por ejemplo, es si comparamos este estado de cosas con la declaración de Manuel Belgrano del 30 de diciembre de 1810, en su expedición al Paraguay, cuando proclamará la igualdad de derechos de los pueblos originarios, donde dice textualmente: “A consecuencia de la proclama que expedí para hacer saber a los naturales de los pueblos de Misiones que venía a restituirlos a sus derechos de Libertad, propiedad y seguridad, que por tantas generaciones han estado privados, sirviendo únicamente a las rapiñas de los que han gobernado he venido a determinar los siguientes artículos, con que acredito que mis palabras no son las del engaño ni alucinamiento con que hasta ahora se ha tenido a los desgraciados naturales bajo el yugo de hierro: 1) Todos los naturales de Misiones son libres, gozarán de sus propiedades y podrán disponer de ellas como mejor les acomode. 2) Desde hoy les liberto del tributo”. Y luego en los otros artículos los “habilita para todos los empleos civiles, políticos, militares y eclesiásticos” y les promete créditos para la compra de “instrumentos para la agricultura y para el fomento de las crías”. De la Igualdad y la Libertad a la esclavitud y la muerte. La absoluta traición a los principios de Mayo. Lo mismo hará ese extraordinario libertario que se llamó Juan José Castelli al llegar al Alto Perú, para no hablar de Mariano Moreno en su defensa valiente de la igualdad de los pueblos originarios de estas tierras americanas.

Pero, claro, con Roca comenzará el dominio del latifundio, luego de que después del exterminio de los pueblos del sur se repartan 41 millones de hectáreas a 1843 terratenientes. Al presidente de la Sociedad Rural –sí, la misma que sigue hoy representando a los estancieros– se le entregarán nada menos que 2.500.000 hectáreas.

¿Y quién era él? José María Martínez de Hoz, el bisabuelo directo del Martínez de Hoz que fue ministro de Economía de la última dictadura militar, la de la desaparición de personas. Cómo el verdadero poder siempre se mantuvo en las mismas manos en nuestra historia. Ya que jamás se llevó a cabo una reforma agraria. A todos los miembros de la comisión directiva de esa Sociedad, Avellaneda-Roca les otorgó un mínimo de medio millón de hectáreas. Y ahí están los apellidos clásicos del Barrio Norte: los Pereyra Iraola, los Oromí, los Unzué, los Anchorena, Amadeo, Miguens, Real de Azúa, Leloir, Temperley, Llavallol, Arana, Casares, Señorans, Martín y Omar.

En el primer congreso de “Desmonumentando a Roca” que comenzaremos el sábado próximo en Junín sentaremos las bases para una propuesta de profundo sentido ético, terminar con el endiosamiento del genocidio y propender a que se quiten los monumentos a la persona de Roca, se reemplace su nombre a todas las calles que lo ostentan en nuestras ciudades.

Y también que la ciudad patagónica de General Roca pase a llevar el nombre que esa zona ostentaba antes del paso del genocida: Fiske Menuco.

Los argentinos jamás hicieron congresos de historiadores para hacer una autocrítica de los crímenes oficiales que se cometieron contra los pueblos que durante siglos habitaron estas generosas tierras. Al contrario, glorificaron con los nombres de los asesinos oficiales lugares públicos. Cuando propusimos a los representantes del pueblo de la Capital quitar el monumento a Roca y reemplazarlo por una obra escultórica que represente a la mujer originaria –ya que en su vientre se originó el criollo que fue el soldado de nuestros ejércitos de la Independencia–, ese proyecto fue rechazado por el macrismo, que señaló que en “historia hay que mirar hacia adelante”. Ante tal argumento señalé públicamente: “Entonces, con ese criterio, Alemania tendría que tener todos los monumentos a Hitler”. Más todavía, que justamente el monumento a Roca es el más grande y céntrico de nuestra ciudad, apenas a metros del Cabildo, donde se declaró nuestra Libertad y se sostuvo la igualdad de todos como principio. Además, ese monumento fue llevado a cabo por resolución de un gobierno no democrático, en la Década Infame durante el período del general Justo, elegido –como es sabido– por el llamado “fraude patriótico”, término argentino que debería avergonzarnos a todos. ¿Y quién era el vicepresidente del general Justo? Nada menos que el hijo de Roca, Julio Argentino Roca (hijo), quien fue el verdadero inspirador de ese monumento a su padre.

Ese monumento es aún más injusto porque el general Roca, siendo presidente, aprobó la ley más cruel de la legislación argentina, la 4144, la llamada “Ley de Residencia”, por la cual se expulsaba a todo extranjero que perturbara el orden público. Que se aplicó principalmente a obreros que promovieron el avance de la justicia social, luchando por las ocho horas de trabajo. Pero la maldad de esta ley era que se expulsaba sólo al hombre y se dejaba aquí a su mujer y a sus hijos. Eso se hacía para que las esposas les aconsejaran a sus maridos no comprometerse en las luchas obreras porque corrían el peligro de ser expulsados y ellas quedaban aquí solas, con sus hijos, ¿y cómo podrían alimentarlos? También Roca fue el primer presidente que reprimió con extrema violencia un acto obrero del 1º de marzo, en memoria de los mártires de Chicago. Fue el 1º de mayo de 1904 y allí fue muerto el marinero Juan Ocampo, de 18 años de edad. El primer mártir del movimiento obrero argentino. De él no hay ni una callejuela en un barrio obrero. Pero el represor, Roca, tiene calles hasta en el último rincón urbano del país.



La ilustración de esta nota pertenece al libro Pedagogía de la Desmemoria. Crónicas y estrategias del genocidio invisible, de Marcelo Valko. Y es una caricatura de Roca hecha por la publicación Don Quijote del 25/10/1891, en pleno auge político del genocida. Caricatura que demuestra toda la crueldad de su persona. El reciente libro de Valko deja bien al desnudo la verdadera personalidad de Roca. Y demuestra que en el curso de la historia cómo se justificó lo injustificable que ha quedado siempre oculto por más de un siglo y medio y hoy recién comienza a debatirse. Además se traen las citas del lenguaje de los políticos notables de la época y su racismo insoportable, con expresiones como “Raza estéril”, “enjambre de hienas” o “gusanos” como se calificaba a los pueblos originarios para facilitar el genocidio. Toda la línea de los pensadores “liberales positivistas” de la época. Se quería terminar con la nación mestiza para lograr la llamada “civilización europea”. Y también, otros aspectos, la posición dual de la Iglesia en esa época. No deja el autor de demostrar la corrupción oficial en la que se destaca las prebendas de los dos hermanos de Roca: Rudecindo y Ataliva. Sarmiento inventó el verbo “atalivar” que suplantaba al de “cobrar la coima”. En resumen, un libro fundamental para llegar a la verdad de ese pasado argentino. Y para interpretar el fracaso argentino posterior a ellos, que culminó con la dictadura de la desaparición de personas.

Por eso, por fin, una reunión nacional, los próximos sábado 22 y domingo 23 de mayo, en Junín, donde se debatirán en sucesivos encuentros todos los temas que hacen al pasado argentino que nos lleva a preguntarnos: ¿qué nos pasó a los argentinos después de esos principios de Mayo, plenos de generosidad y de la búsqueda de la Igualdad por medio de la Libertad?

Etiquetas: ,

viernes, 30 de abril de 2010

Svetlana


Hay gente que no conoce ésta historia y la verdad es un flash.

Svetlana Alilúyeva


Hasta hay un documental aunque no sé si se consiguen subs...

Acá su puede ver algo con subs en ingles...

Etiquetas:

sábado, 24 de abril de 2010

Los que no tienen razón, pero sí tienen espada



Gramsci y el genocidio armenio

Por Osvaldo Bayer

Otro nuevo aniversario de uno de los mayores crímenes de la humanidad: el genocidio armenio cometido por Turquía. La muerte de miles y miles de niños, mujeres y hombres en manos de esbirros y de aquellos que se creían dueños de la vida y la muerte. Para recordar esto –como lo hacemos siempre para mantener la memoria de las injusticias y el terrorismo de Estado– reproduciremos hoy un hallazgo, un documento sobre ese genocidio, hasta hoy nunca publicado. Es un artículo sobre este tema del gran teórico político Antonio Gramsci, muerto en las cárceles de Mussolini. Uno de los pensadores más lúcidos del siglo pasado. Y más todavía, el artículo va con una presentación del escritor y periodista Emilio Corbière, quien nos dejó para siempre no hace mucho y quien fue el que hizo este verdadero hallazgo. Leamos primero a su presentador, Emilio Corbière, y luego la fundamental opinión de Antonio Gramsci:

“Antonio Gramsci y la cuestión Armenia”, por Emilio Corbière:

“Gramsci tenía 25 años cuando escribió su condena del genocidio armenio en el marco de una Europa conmovida por la guerra, pero ignorante de la terrible tragedia que vivían los armenios masacrados sin piedad por los turcos. Quien sería la mentalidad más esclarecida del marxismo occidental, político, pensador, periodista, organizador, demostró con su actitud franca ante el genocidio sus firmes convicciones humanistas.

“Bien pudo afirmar Benedetto Croce, en 1947, sobre el mártir antifascista Gramsci: ‘Recomendaba años atrás a los jóvenes comunistas napolitanos, armados de un catecismo filosófico escrito por Stalin, levantar los ojos a las estatuas que hay en Nápoles de Tomás de Aquino, Giordano Bruno, Tommaso Campanella, Giambattista Vigo y otros grandes pensadores nuestros y dedicarse a llevar la teoría comunista, si podían, a aquella altura y empalmarla a aquella tradición. Pero ahora les señalo no una estatua de mármol sino un hombre conocido en persona por muchos de ellos y cuyo recuerdo deberían mantener vivo por algo mejor que el vacuo sonido de su nombre: Gramsci’.

“De esa altura moral fue Gramsci, a quien, con acierto, Croce comparó con el Aquinante, con Bruno –también mártir– y con Vico. Es importante recordar esta página inédita del político y filósofo de izquierda, por dos razones. La primera, para destacar su ferviente humanismo; la segunda, porque el genocidio armenio todavía es una llaga lacerante en la historia de la civilización de nuestro tiempo.

“Cuando la mayoría callaba, o era indiferente, el joven Gramsci condenó el genocidio y llamó la atención desde una modesta hoja socialista regional, llamando la atención sobre el drama que culminaría con más de un millón y medio de armenios asesinados.

“Pocas voces se habían levantado contra la agresión desde fines del siglo XIX. Los franceses Anatole France y Jean Jaurès habían hecho escuchar sus demandas aisladas. También en el campo socialdemócrata alemán lo hicieron el judeoalemán Eduard Bernstein y la revolucionaria polaca Rosa Luxemburgo. Sin embargo, se trató de testimonios personales, aislados, sin ninguna fuerza como para llegar a la conciencia de los gobiernos y las monarquías europeas. El Papa romano, los líderes religiosos, los príncipes, los gobiernos republicanos, todos callaron.

“Bernstein, en su escrito, denunció que la mano criminal había sido turca pero que había complicidades de grandes potencias, entre ellas, Gran Bretaña. El renacimiento cultural y sociopolítico de los armenios a finales y principios de siglo estaba acompañado por un fuerte contenido nacional y revolucionario. Aseguraba que muchas cancillerías y políticos imperialistas creyeron ver el fantasma de la revolución socialista que venían anunciando los intelectuales y militantes de esa concepción en el centro de Europa y en el Este eslavo, y que la misma se podría producir en Armenia. En 1915 el drama culminó con el genocidio, sobre el cual los armenios reclaman ahora justicia y verdad.

“El 11 de marzo de 1916, en el semanario socialista El Grito del Pueblo, Antonio Gramsci, descendiente de italianos y albaneses, hace un llamamiento a favor de los armenios. El periódico había aparecido dos años antes y en la misma época que escribió su nota sobre los armenios, publicó, muy joven, su célebre trabajo ‘Socialismo y cultura’. Gramsci había nacido el 22 de enero de 1891, en el seno de una humilde familia de Ales, Cagliari, isla de Cerdeña. Se afilió muy joven al Partido Socialista Italiano y sus primeros trabajos políticos los editó El Grito del Pueblo. Posteriormente dio vida al órgano de las Juventudes Socialistas, La Ciudad Futura, y pasó a encabezar la posición de izquierda del PSI. En 1919, desde las páginas de L’Ordine Nuovo defendió los consejos de fábrica durante el proceso revolucionario vivido en el Turín rojo. Al año siguiente, convertido en líder e ideólogo del movimiento consejista, publicó su tesis ‘Por una renovación del Partido Socialista’.

“En 1921 encabezó con Bordiga y Togliatti, después del Congreso de Livorno, el Partido Comunista Italiano, cuya secretaría pasó a ocupar.

“Político, diputado, publicista, permaneció preso en las cárceles de Mussolini desde 1926, cuando fue detenido a pesar de su inmunidad parlamentaria, hasta su muerte, ocurrida el 27 de abril de 1937. El fiscal fascista, en su alegato, había afirmado: ‘Tenemos que impedir durante veinte años que este cerebro funcione’.

“Pero, a pesar de su martirologio, el líder comunista logró trascender su encierro con su firme conciencia de intelectual y político revolucionario. De esa época datan sus Cuadernos de la cárcel, que desglosados en seis volúmenes reúnen sus estudios sobre: El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce, Los intelectuales y la organización de la cultura, El resorgimento, Notas sobre Maquiavelo, la política y el Estado moderno, Literatura y vida nacional y Pasado y presente.

“La importancia de Gramsci en el siglo XXI, especialmente para el socialismo en los países del Tercer Mundo, y, en general, para el mundo occidental, cada día se reafirma más.”

Una página inédita

A continuación, en forma íntegra, el artículo juvenil de Gramsci sobre la cuestión armenia, publicado en El Grito del Pueblo, el 11 de marzo de 1916:

“Es siempre la misma historia. Para que un hecho nos interese, nos toque, es necesario que se torne parte de nuestra vida interior, es necesario que no se origine lejos de nosotros, que sea de personas que conocemos, de personas que pertenezcan al círculo de nuestro espacio humano.

“En Padre Goriot, Balzac hace formular a Rastignac la siguiente pregunta: ‘Si cada vez que comiese una naranja, muriera un chino, ¿desistiría usted de comer naranjas?’. Y Rastignac responde más o menos lo siguiente: ‘Las naranjas están cerca de mí, yo las conozco, los chinos están tan distantes que no sé si realmente existen’.

“Tal vez nunca llegaremos a dar la respuesta cínica de Rastignac. Entre tanto, cuando vimos que los turcos masacraban a millones de armenios, ¿sentimos el mismo dolor agudo que experimentamos cuando somos testigos del sufrimiento y la agonía, o cuando los alemanes invadieron Bélgica? Es una gran injusticia no ser reconocido. Eso significa quedar aislado, cerrarse en el propio dolor, sin posibilidad de contar con el apoyo de afuera o de la comparación. Para una nación significa la desintegración lenta, la anulación progresiva de los lazos internacionales. Significa ser abandonado, quedar indefenso frente a los que no tienen razón, pero sí tienen espada y dicen cumplir un deber religioso a través de la destrucción del infiel. Así, en sus momentos más dramáticos, Armenia solamente recibió unas pocas expresiones verbales de conmiseración y de repudio a sus ejecutores. ‘Las masacres armenias’ se tornaron proverbiales, pero fueron apenas palabras que sonaron huecas y fallaron en configurar las imágenes de hombres de carne y hueso. Hubiera sido posible obligar a Turquía –dependiente como era de todas las naciones europeas– a no atormentar a quienes tenían como único deseo ser dejados en paz.

“Nada fue hecho, o por lo menos nada que produjese resultados concretos. Apenas Vico Mantegazzo citó, ocasionalmente, a Armenia, en sus prolijas divulgaciones sobre política oriental. La Primera Guerra Mundial levantó, una vez más, la Cuestión Armenia, más sin mucha convicción. Cuando Erzerum cayó en poder de los rusos la retirada de los turcos de los territorios armenios recibió en nuestra prensa menor espacio que el dedicado al aterrizaje del Zeppelin en Francia.

“Los armenios que están desplegados por Europa debían habernos hablado sobre su país, su historia, su literatura. Lo mismo que aconteció en Persia, ocurrió con Armenia. ¿Quién sabe que los grandes árabes (Avicena, Averroes y otros) son en verdad persas? ¿Quién sabe que casi todas las cosas que pertenecen a la civilización árabe son en realidad persas? O aún más, ¿cuántos de vosotros tenéis conciencia de que todos los esfuerzos recientes para modernizar Turquía se deben a los judíos y a los armenios?

“Los armenios deberían haber hecho conocer Armenia. Deberían haberla traído a la vida y a las mentes de los que la ignoran, que nada saben a su respecto y que por eso no le tienen simpatía.

“Alguna cosa está siendo hecha en Turín. Una revista llamada Armenia está siendo publicada, y a través de diferentes colaboradores se habla sobre el pueblo armenio: quiénes son, qué quieren, en qué se pretenden transformar.

“En ese proyecto, debe ser incluida la publicación de varios libros que introduzcan más persuasivamente y con mayor fuerza a la historia, la cultura, la poesía y la lengua del pueblo armenio.”

Hasta allí Gramsci. Siempre un adelantado. Siempre con los que sufren. Los argentinos, en los organismos internacionales, debemos luchar para que Turquía reconozca su genocidio en todos sus detalles. Nosotros, que en nuestro territorio ocurrió el nefasto método de la “desaparición de personas”, uno de los peores crímenes masivos de la historia de la humanidad, la llamada “muerte argentina”, tenemos ese deber de conciencia.

Etiquetas:

jueves, 4 de marzo de 2010

Pagar o no pagar

Ayer:


Hoy:

Etiquetas:

domingo, 21 de febrero de 2010

Sandino


General de Hombres Libres

Se cumplen 76 años del asesinato de Augusto César Sandino
Nicaragua se apresta a recordar, hoy, los 76 años del asesinato de Augusto César Sandino, el hombre que enseñó el camino de la dignidad a los nicaragüenses.



Augusto César Sandino, el General de Hombres Libres

Nicaragua se apresta a recordar, hoy, los 76 años del asesinato de Augusto César Sandino, el hombre que enseñó el camino de la dignidad a los nicaragüenses. El 21 de febrero de 1934, al salir de una reunión con el presidente Juan Bautista Sacasa, el "General de hombres libres" fue capturado y posteriormente asesinado por soldados de la Guardia Nacional, en cumplimiento de órdenes del tristemente célebre Anastasio Somoza García, entonces jefe de ese cuerpo armado.

Nacido en Niquinohomo, en el departamento de Masaya, el 18 de mayo de 1895, Augusto Nicolás Calderón Sandino -ese era su nombre- trabajó de niño como recogedor de café en plantaciones del Pacífico nicaragüense y más tarde se ganó la vida en diversos oficios.

Como muchos de sus compatriotas, emigró a países vecinos en busca de mejores oportunidades laborales y trabajó como mecánico en Costa Rica, y en las plantaciones de la United Fruit en Honduras y Guatemala, antes de marchar a México, donde encontró empleo en empresas petroleras.

Las primeras décadas del siglo pasado fueron marcadas en Nicaragua por una gran turbulencia política, que tuvo como principal ingrediente varios desembarcos de tropas estadounidenses y la ocupación casi permanente del país por Washington.

En ese escenario, el joven Sandino alimenta su formación política con las influencias de patriotas como Benjamín Zeledón, quien en 1912 se enfrenta a los invasores norteamericanos y muere en combate en octubre de ese año.

En mayo de 1926 tropas de Estados Unidos vuelven a desembarcar, esta vez por Bluefields y comienza la llamada guerra constitucionalista. Sandino, entonces en México, regresa al país y en octubre de ese año se alza en armas al frente de algunos trabajadores de las minas de San Albino.

En los años que siguen, al frente de su "pequeño ejército loco", Augusto C. Sandino fue forjando su leyenda, basada en la decisión de no deponer las armas y continuar el combate mientras permanecieran en el territorio nacional las tropas invasoras.

En enero de 1933 ese objetivo se consigue al retirarse del país los invasores estadounidense. Juan Bautista Sacasa asume la presidencia y el general Somoza la jefatura de la Guardia Nacional. Sandino viaja a Managua en febrero de ese año y firma un tratado de paz.

Sin embargo, su ejemplo de patriota incaludicable era muy difícil de soportar por personeros de un régimen sometido plenamente a Estados Unidos, y tampoco por Washington, que lo consideraba un factor de riesgo para su control absoluto de la nación centroamericana.

Eso llevó a su asesinato el 21 de febrero, donde Anastasio Somoza sumó méritos a un expediente criminal que le permitió después ser escogido por Washington para gobernar el país e iniciar una dinastía dictatorial que mantuvo sojuzgada a Nicaragua durante más de 40 años.

Cuando aceptó la reunión con Sacasa Sandino nombra a Ramón Raudales como jefe del destacamento de Wiwilí y sale hacia Managua en compañía de su hermano Sócrates y los generales Estrada y Umanzor (16 defebrero). Declara que la Guardia Nacional es inconstitucional (17 de febrero). Se reúne con Sacasa y Somoza en Casa Presidencial (18 de febrero). El diario La Prensa afirma que Sandino debe entregar las armas sin condiciones (18 de febrero). Sacasa nombra al general Horacio Portocarrero delegado presidencial en los departamentos del norte, con la abierta oposición de Somoza (20 de febrero).

Mensaje a Sacasa reclamando garantías para quienes lucharon por la soberanía nacional (19 de febrero). Después de una conversación telefónica, Arthur Bliss Lane y Somoza sostienen una entrevista (21 de febrero). Luego Lane almuerza, con Moncada. A las seis de la tarde de este mismo día, Somoza se reúne con dieciséis oficiales de la guardia para finalizar el plan criminal.

Secuestrado al bajar de Casa Presidencial despues de una cena con Sacasa y llevado al campo de aviación al noreste de Managua, en donde es asesinado en compañía de los generales Francisco Estrada y Juan Pablo Umanzor (21 de febrero); pocos momentos antes su hermano Sócrates Sandino había corrido la misma suerte.

La Guardia Nacional ataca la cooperativa agrícola de Sandino en Wiwilí. Muchos sandinistas asesinados y se rinde el general Abraham Rivera (3 de marzo).

El Congreso Nacional aprueba un decreto de amnistía para aquellos que hubieran cometido cualquier delito del 16 de febrero de 1933 en adelante (25 de agosto). (Sandinovive.org)

Es un aniversario más del paso a la inmortalidad de Augusto César Sandino, héroe nacional,el pueblo nicaragüense se prepara en numerosas localidades de la geografía de Nicaragua, especialmente en Niquinohomo, para rendirle homenaje.

Etiquetas: ,

martes, 8 de diciembre de 2009

SiTraC, SiTraM web



Los Archivos de SiTrac SiTraM en la web

Rubén Kotler



Fruto de múltiples esfuerzos, hoy el archivo de SiTraC, resguardado por la Fundación Pedro Milesi y Biblioteca Popular de Bella Vista*, se pone a disposición pública por medio del sitio web www.sitracsitram.com.ar. Quienes hacen posible que los archivos se pongan a disposición del público suman sus esfuerzos para llevar adelante este cometido sin ningún ánimo de lucro. Participan de este proyecto la propia Fundación Pedro Milesi, a través de su máxima referente, Susana Fiorito, a quien se suma el Programa de Historia Oral de la Universidad de Buenos Aires que dirige el Dr. Pablo Pozzi, en colaboración con el equipo que lleva adelante el sitio web DE IGUAL A IGUAL.

Auspician el archivo SiTraC SiTraM la Asociación de Historia Oral de la República Argentina y la Asociación de Historia Oral del Norte Argentino.

La Historia

El Si.Tra.C. fue un sindicato de empresa, integrado por los operarios de la planta Fiat Concord Mecánica de Autos (fábrica de automotores) instalada en Ferreyra, a pocos kilómetros de la ciudad de Córdoba. El complejo Fiat de Ferreyra estaba compuesto además por Materfer (fábrica de Material Feroviario), cuyos dependientes estaban afiliados a otro sindicato de empresa, el Sindicato de Trabajadores de Materfer, Si.Tra.M., y por Grandes Motores Diesel, con personal agremiado en el Sindicato de Mecánicos y Afines, SMATA, filial Córdoba, que es una organización de Jurisdicción nacional. Los operarios de las tres plantas de Fiat eran, en 1970, alrededor de 4000.

Tanto SiTraC como SiTraM actuaron, hasta ese año, como organizaciones pro patronales, cuya función principal consistía en disciplinar la mano de obra, ejercer la representación formal que facilitaba a sus dirigentes convalidar la política de relaciones laborales de FIAT y señalar al jefe de personal a los operarios potencialmente conflictivos para que la empresa procediera a despedirlos. La afiliación sindical era muy baja, la participación no existía y los escasos delegados se designaban por acuerdo entre la patronal y el pequeño grupo de “dirigentes” gremiales”.

En marzo de 1970, enmarcada en el proceso de movilización popular y concientización política que había hecho eclosión en el Cordobazo de mayo de 1969, una Asamblea muy numerosa, realizada en la planta Concord, cuestionó la conducción sindical de SiTraC y exigió su desplazamiento.

Así se inició un proceso que, a través de la afiliación masiva, la elección de una nueva Comisión Directiva y un nuevo Cuerpo de Delegados, cohesionó a los trabajadores y los lanzó a la participación activa de un movimiento social que tuvo a la clase obrera y al pueblo de Córdoba como actores protagónicos.

Los obreros de Marterfer, en una trayectoria similar, recuperaron su sindicato en junio de 1970.

Estos sindicatos y otras agrupaciones gremiales que, a partir de su ejemplo, nacieron y se desarrollaron en Córdoba y en otros puntos del país, se autodefinieron “Clasistas”, recuperando una perspectiva que había desaparecido desde mediados de la década del ’40, de las expresiones del movimiento obrero organizado, y orientaron su actividad apoyándose en el funcionamiento permanente de las Asambleas de base y en la movilización callejera.

Volante mimeografiado del 1 de diciembre de 1970 (SiTraC)


“La política de SiTraC estaba basada en la conciencia de que la clase trabajadora es la única que produce toda la riqueza de la sociedad. Que esta sociedad en que vivimos es injusta, porque se basa en la explotación del hombre por el hombre, y de los pueblos por los monopolios imperialistas internacionales. Que la terminación de la injusticia y la liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos. Y que, para lograrla, desde el sindicato tenemos que luchar a la vez contra:

- Las patronales explotadoras
- La dictadura entreguista y asesina
- Los traidores encaramados en el movimiento sindical.


Etiquetas: ,

lunes, 7 de diciembre de 2009

Sobre el chacarero de dragones...

de wikipedia:

El reconocimiento del asesinato

En 1990 la Comisión de Verdad y Reconciliación determinó que Víctor Jara fue acribillado con 44 disparos el 16 de septiembre de 1973 en el Estadio Chile y que fue arrojado a unos matorrales en los alrededores del Cementerio Metropolitano, ubicado a orillas de la Carretera 5 Sur. Luego fue llevado a la morgue, donde le asignaron las siglas NN y donde más tarde sería identificado por su esposa, la coreógrafa inglesa Joan Turner. Sus restos fueron enterrados en el Cementerio General de Santiago de Chile.

Como homenaje a su memoria, a 30 años del golpe militar, en septiembre del 2003 se puso su nombre al hasta ese momento Estadio Chile.

El 29 de mayo de 2009, la Corte de Apelaciones de Santiago de Chile ratificó el encarcelamiento del ex soldado del ejército José Paredes Márquez, quien fue acusado del asesinato del cantante. Para aquel momento Paredes Márquez era un recluta del ejército chileno que tenía 18 años.[1] Él declaró que al momento de acribillar el cuerpo, Víctor Jara ya había fallecido, debido a un disparo en la cabeza que le propinó un oficial de ejército[2] por lo que el juez que investiga la causa ordenó la exhumación de sus restos, para que se les practicase una segunda autopsia.[3]

En junio del año 2009 se exhumaron, por orden judicial dentro de la causa que investiga su asesinato, los restos mortales de Víctor Jara para la realización de un estudio que determinara las causas precisas de la muerte. El 27 de noviembre de ese mismo año la Fundación Víctor Jara hace público el resultado del estudio. El informe, del Servicio Médico Legal (SML) de Chile y ratificado por el Instituto Genético de Innsbruck en Austria, señala que el artista murió a consecuencia de "múltiples fracturas por heridas de bala que provocaron un shock hemorrágico en un contexto de tipo homicida" y que fue golpeado y torturado durante su paso por el Estadio Chile, donde estuvo detenido. Se destaca que se han encontrado más de 30 lesiones óseas producto de fracturas provocadas por heridas de proyectil y otras provocadas por objetos contundentes, diferentes a las heridas de balas.[4]

El estudio judicial por el asesinato

Velatorio de Víctor Jara, realizado en diciembre de 2009.

Bajo la autoridad del juez Juan Eduardo Fuentes Belmar en el año 2007 se realizó una investigación sobre el asesinato de Víctor Jara tendiente a buscar responsabilidades por el mismo. Se acusan de los hechos a José Paredes, confeso de ser autor de algunos de los disparos aunque después se retractó, y el coronel retirado Mario Manríquez que fue el responsable del centro de detención quedando fuera del procesamiento el que dio la orden del asesinato, señalado por los familiares de Víctor Jara, así como las organizaciones defensoras de los derechos humanos. También es señalado, por compañeros de cautiverio del músico, a el excoronel Edwin Dimter Bianchi, conocido como "El Príncipe".[4]

Entierro y homenaje


Una vez finalizados los estudios forenses en noviembre de 2009 se realizó un acto de homenaje, los días 3, 4 y 5 de diciembre, donde permanecieron los restos mortales del artista en la sede de la Fundación Víctor Jara y posteriormente recibieron sepultura en Cementerio General de Santiago de Chile. De forma opuesta al entierro realizado por la familia en 1973 después del asesinato, el cual fue prácticamente clandestino, el acto fúnebre del día 5 de diciembre de 2009 (36 años después de su asesinato) fue abierto y público.

Los actos de homenaje y entierro, como señaló Gloria Konig, directora ejecutiva de la Fundación Víctor Jara, constituyeron una demanda de " verdad y justicia para el artista y para todos los Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos de Chile".[4]



Notas:
  1. Confirman el encausamiento del autor material del crímen de Víctor Jara
  2. A oficial que ajustició a Víctor Jara, le decían “El Loco”. La Nación, lunes 1 de junio de 2009.
  3. Restos de Víctor Jara llevados al Médico Legal La Nación, jueves 4 de junio de 2009.
  4. a b c Anuncian en Chile funeral masivo de restos de cantautor Víctor Jara Prensa Latina.

Etiquetas: , , , , , , , , , ,

viernes, 27 de noviembre de 2009

La complicidad civil con los represores


La moral media

No sabe nada, pero la casa fue suya

El empresario inmobiliario Omar Roberto Galetto compró el inmueble que los represores le sustrajeron a dos víctimas. Ayer, en el juicio oral y público, el testigo se excusó de responder muchas de las preguntas, y fue contradictorio.


Por Juan Carlos Tizziani

El empresario inmobiliario Omar Roberto Galetto se escudó ayer en su desmemoria en el juicio a los represores santafesinos cuando le preguntaron sobre la compra de una casa en calle Milenio de Polonia 4050, propiedad de los esposos Daniel García y Alba Sánchez, quienes denunciaron que el grupo de tareas que los secuestró durante la dictadura también los despojó de todos sus bienes: la vivienda, los muebles que había adentro, una camioneta Ford F 100 y una lancha que guardaban en la cochera. "Fuimos un botín de guerra", dijo García en el juicio. Ayer, Galetto admitió que compró la propiedad, pero pifió en la época: dijo que la operación había sido "en 1983, 1984 o 1985", pero la escritura tiene fecha 30 de marzo de 1979.

Y describió al supuesto dueño de la casa como "un señor de físico grande, alto", de "40 a 50 años" que "me dijo que era abogado, pero el apellido no me acuerdo" y cuando le exhibieron una copia del documento de identidad de García no lo reconoció. "No sé quién es", contestó. La descripción del vendedor que aportó Galetto no se condice con García, quién no es abogado y en esa época tenía 25 años.

García, su esposa y una compañera de militancia que estaba clandestina en Santa Fe, Andrea Trincheri, cayeron el 6 de diciembre de 1977. Un grupo de tareas los mantuvo secuestrados en una casa quinta en Villa California (que reconocieron la semana pasada), hasta el 25 de mayo de 1978. Pero no pudieron regresar a su casa de Milenio de Polonia. "Nos dijeron que la casa había sido comprada con dinero de la subversión y por lo tanto debía volver a la patria", relató García en el juicio. El matrimonio y sus hijos se refugiaron entonces en la casa de sus padres.

El seguimiento y las llamadas intimidatorias siguieron hasta marzo de 1979, cuando los García fueron obligados a transferir la vivienda bajo amenazas. Una de las pruebas que el matrimonio aportó en el juicio es una carta del escribano Régulo Martinez, que los convocó "a realizar la escritura, pero con un abogado, Guillermo Pereyra y la señora Beatriz Norma Lértora", recordó Daniel.

La escritura se firmó en la escribanía de Martínez. García fue con su esposa y allí se topó con uno de los integrantes del grupo de tareas e imputado en el juicio: Héctor "Pollo" Colombini. "El escribano nos dijo: "Firme acá, firme acá. Y hasta luego", afirmó el querellante. Con el tiempo, García descubrió que la escritura no estaba a nombre del doctor Pereyra, sino que figuraba un corredor inmobiliario, Omar Roberto Galetto, a quien no conocían. "Inclusive, en la escritura, mi apellido materno está cambiado: figura Tonelli y yo soy Torielli", agregó.

Ayer, Galetto declaró como testigo en el juicio, propuesto por el defensor oficial Fabio Procajlo, que defiende al ex juez Víctor Brusa. De entrada se hizo el sorprendido. "No sé por qué estoy acá", dijo. Pero cuando Procajlo le preguntó si había comprado la casa de Milenio de Polonia contestó: "Sí, la compré con un crédito del Banco Hipotecario en 1983, 1984 o 1985. El dueño me dijo que era abogado, pero el apellido no me acuerdo".

¿Recuerda cómo fue la transacción? -insistió el defensor de Brusa.

Había un señor de físico grande y no me acuerdo más -respondió Galetto. Su estado de tensión le impedía controlar el movimiento de sus piernas.

El fiscal Martín Suárez Faisal pidió que le muestren los documentos sobre la transferencia del inmueble incorporados a la causa. La transacción se hizo el 30 de marzo de 1979. Galetto se sorprendió con la fecha: "Yo creí que era en 1984", dijo. Y cuando leyó que García figuraba como vendedor, agregó: "Sí, García me la vendió".

-¿En la firma de la escritura estaba la esposa de García? -le preguntó el presidente del Tribunal, Roberto López Arango.

No recuerdo. La fecha sí puede ser 1979. Esto que está acá es real.

Además del escribano, ¿había otra persona?

No recuerdo.

¿Qué destino tuvo la casa? -quiso saber el fiscal.

Fui a vivir.

¿Tenía marcas de bala?

No me acuerdo.

Galetto dijo que le mostraron la casa antes de comprarla. "Vivía un matrimonio con tres o cuatro chicos", relató. Los García tienen dos hijos. Una jueza del Tribunal pretendió entonces indagar sobre ese punto: "¿La persona que le mostró la casa era la misma que después firmó la escritura?" -preguntó la doctora Andrea Creus

No recuerdo -sostuvo Galetto
A pesar de que antes había dicho que compró la casa en 1984 y después se rectificó cuando vio la escritura de 1979, Galetto pareció tener otra traición de la memoria cuando recordó la búsqueda de una propiedad para no perder la chance del préstamo del Banco Hipotecario. "Fue una búsqueda bastante violenta (sic) porque se terminaba el período para tomar el crédito. Un momento traumático (sic)", dijo con cierto tono de melodrama. Y después, cuando le preguntaron a quién le había pagado el precio de la casa, volvió a escudarse en la desmemoria. "No sé, alguien se llevó la plata. No recuerdo quién", dijo.
http://www.represoresrosario.blogspot.com

Etiquetas: , ,

jueves, 24 de septiembre de 2009

Sobre el asesinato de Atilio López



Entrevista a Lucio Garzón Maceda sobre el asesinato de uno de los dirigentes emblemáticos del Cordobazo
Atilio López fue la síntesis revolucionaria de la CGT combativa de Córdoba

Katy García
Revista Proyección

Fueron compañeros en primer grado –inferior- en el colegio Olmos. En 1956, volvieron a verse cuando López resultó electo delegado general de la CATA y candidato a secretario general de la Unión Tranviarios Automotor (UTA). La dictadura de Aramburu hacía estragos con las conquistas sociales y políticas logradas por los trabajadores durante el gobierno peronista. Intervino gremios, puso presos a dirigentes de primera línea y los proscribió.
Los trabajadores organizados le opusieron una férrea resistencia y la primera CGT regional recuperada fue la de Córdoba, en 1957. En la Unión Obrera Molinera, se eligió al consejo directivo integrado por Atilio López, como secretario general; Fortunato González, secretario adjunto; Miguel Aspitia, secretario gremial, y Lucio Garzón Maceda, secretario de prensa. "A partir de ese momento tuvimos una relación más activa", recuerda quien fuera además abogado laboral del gremio hasta 1972. "López fue decisivo para que Torres y Tosco pudieran caminar juntos en ese periodo. Fue una bisagra", sostiene mientras enciende un Parisiens tras otro.
Frontal, vehemente y categórico afirma que tras el triunfo de la fórmula Obregón Cano-Atilio López, "el enfrentamiento con el sector ortodoxo no cesó y la huelga de 1974 fue vista como una desautorización al acuerdo social firmado. Eso fue decisivo para que avanzara el sector destituyente", explica Garzón Maceda.

-Llama la atención que habiendo sido una figura central en ese periodo histórico, su trayectoria no es objeto de publicaciones; incluso, carece de reconocimiento…

El problema, de alguna manera, es que no se han trabajado las crónicas históricas con la transparencia que merecían. Generalmente, lo que se ha hecho a partir de 1984 tiene un contenido político de fracción donde no se le da entidad a la CGT Córdoba como proyecto político que arrancó en l 957; sino, que, han procurado rescatar aquello que justificara la acción política de esos grupos que no tuvieron actuación decisiva en aquel momento. Entonces, se concentraron en la figura de Tosco un hombre con cuyas definiciones políticas de corte marxista coincidían. Dirigentes combativos como López, Torres, Zárate de cerveceros, y varios dirigentes más, quedaran olvidados. Además, porque no hubo desde el peronismo una vocación definida por rescatar la experiencia de la CGT – Córdoba, del 57 al 72, donde uno de los gremios más importantes de Córdoba, la UTA, bajo la conducción de López aseguraba un planteo unitario, decisivo, que fue garantía del éxito de todos los movimientos de fuerza en ese periodo.

-¿Como cuadro político sindical qué ideas plasmó en la práctica?

López, en su acción produjo una síntesis revolucionaria: darle a la clase trabajadora de Córdoba el rol de contrapoder político; algo que la mayoría de los sindicatos actuales carece. Tenía claro que el hecho sindical trasciende lo salarial para transformarse en una tendencia política que plantee los principios programáticos de la clase trabajadora. La CGT tuvo ese proyecto y López fue quien preservó ese ideario con mayor honestidad y a veces intransigencia. Si bien compartía con Tosco y Torres una amistad, galvanizaba a los sectores peronistas legalistas, los más decididos a apoyar políticas de cambio. Pese a estar identificado con el peronismo combativo, ejercía la independencia y la autonomía; ideas que, dentro de la clase trabajadora, no son muy queridas por unos y otros. No era manejable y eso enaltece su figura.

-¿Qué aportó a la lucha sindical?

Fue un innovador en los métodos de lucha. Mucho antes del paro activo del ‘69, desarrolló dos huelgas de la CGT cruzando los ómnibus en los puentes de acceso al centro para facilitar la movilización y para impedir que las fuerzas represivas de la Libertadora actuaran. Fue una de las figuras políticas más importantes de ese periodo (1956-1972), un gran caudillo sindical con un alto contenido de formación política, sin perder de vista su raigambre popular. Elevó los programas obreros de la Falda y Huerta Grande y junto a Torres y Tosco, protagonizaron el Cordobazo y después el "Viborazo".

-¿Hubo una tensión entre su lealtad a Perón y sus convicciones antiburocráticas?

Creo que la independencia y autonomía de López lo obligaban a no estar preguntando que pretendía Perón. Los sectores ortodoxos lo que interpretaban no era a Perón sino a sus propias políticas. López y otros procuraban preservar esa autonomía sabiendo que de ninguna manera podía ser obstáculo para el retorno ni para el gobierno. Ahora, la huelga realizada en 1974 por el sector automotor le dio un argumento a la derecha para generar las condiciones de la intervención federal.

-¿Estaba dentro del proyecto de la tendencia revolucionaria y de las organizaciones armadas?

No. López tenía diálogo y amistad con dirigentes de la Tendencia y de las organizaciones FAR y Montoneros. Incluso, uno de sus amigos era Marcos Osatinsky pero mantenía siempre su diferenciación de dirigente sindical porque consideraba que era más importante que el foquismo la dirección de las masas conducidas desde lo sindical.

-¿Perón consintió el Golpe institucional?

No me animaría a decir que fue favorable a la destitución porque recuerdo que Obregón Cano mantuvo reuniones con el interventor del PJ y con Lorenzo Miguel en Mar del Plata y volvió con la convicción de que no iba a pasar nada. Ahora, producido el proceso de rebeldía policial todo el sector ortodoxo lo apoyó y desde las radios lanzaron una ofensiva que llevó a la destitución. Quizá, si se hubiera movilizado a los sectores adictos al gobierno, se hubiera podido evitar. Pero hubo cierta pasividad en la convocatoria y eso facilitó la tarea de los que querían resolver por la fuerza lo que no habían logrado en las elecciones internas entre Antún y Obregón Cano. Después, la renuncia abre el camino a la intervención

-¿Participó de los actos fúnebres?

Si por supuesto. Fuimos a la ruta 9 a esperar la camioneta que traía los restos. Había desconfianza que además de lo terrible del asesinato quisieran impedir una movilización popular multitudinaria como fue. El gobierno provincial quería que no se le diera trascendencia, pero el pueblo comprendió perfectamente la brutalidad del atentado y se lanzó a las calles. Fue velado en la casa donde vivió siempre junto a su familia. Debo rescatar el acompañamiento de su mujer en toda su carrera. Era un hombre cariñoso, alegre, pero con profundas convicciones de lo que debía ser su compañera. Un líder de gran llegada, de la que carecía Tosco.

-Depuesto del gobierno y fuera del sindicato: ¿por qué lo acribillan?

Lo asesinaron por lo que representaba en términos simbólicos como dirigente sindical, para crear en el pueblo la imagen de la inestabilidad y, a la vez, enviar un mensaje. A Varas lo bajan del avión, y a López lo retiran del hotel donde se hospedaba. Mujica fue fusilado con armas automáticas al igual que Ortega Peña. Los cuerpos eran atravesados por balazos realizados con armas automáticas. Ése era el sello del aparato parapolicial que López Rega organiza con ex policías y otros en actividad, desde el Ministerio de Bienestar Social. Sin ninguna duda, fue Terrorismo de Estado.

**Lucio Garzón Maceda es abogado laboral. Actualmente se encuentra realizando un trabajo sobre este periodo de la historia de la que fue protagonista y testigo.

Etiquetas:

lunes, 13 de julio de 2009

Un país ingobernable ( Por suerte)

Me iba a justificar por postear ésta entrevista, pero la verdad es que el contenido se justifica sólo y al margen de las hipótesis de un Perón "tiempista y no cagón", creo que el libro debe valer la pena....



ENTREVISTA AL HISTORIADOR LUCAS LANUSSE
“Aún hay quienes creen que los bombardeos estuvieron bien”

En su libro Sembrando vientos, explora las responsabilidades en la expansión de la violencia que sacudió al país entre 1955 y 1973. “Ni las Fuerzas Armadas ni los partidos políticos antiperonistas le encontraron la vuelta a un país ingobernable”, señala.


Por Silvina Friera (Página 12)

El historiador Lucas Lanusse escribe libros que podrían provocar un infarto agudo a una rama de su árbol familiar –es sobrino nieto del dictador que fue presidente de la Argentina entre el ’71 y el ’73– que tiene que digerir, como puede, que el joven se apasione con la génesis de Montoneros, con los sacerdotes que entendieron el Evangelio como un mensaje revolucionario y con la violencia política. En Sembrando vientos (Vergara) explora a través de veintiún episodios las responsabilidades de los principales actores políticos en la expansión de la violencia que sacudió a la Argentina entre 1955 y 1973.

Para contextualizar, el libro arranca con la llegada de Perón al poder en junio de 1946. Este punto de partida, lejos de pretender adjudicarle la culpa de todos los males al peronismo, le permite trazar un bosquejo de cómo la sociedad comienza a dividirse. Los exabruptos de los discursos de Perón en contra de la Iglesia no pueden ni deben ser equiparados con las bombas que se arrojaron sobre los civiles en la Plaza de Mayo en junio de 1955. El historiador recuerda que en 1953 el capitán de fragata Jorge Alfredo Bassi, que era aviador naval, compartió con un puñado de oficiales de confianza una idea que fue el germen atroz de una escalada que no se detendría: “¡Qué lindo imaginar la Casa Rosada como Pearl Harbor!”. La brutalidad de la matanza, alrededor de 250 muertos y ochocientos heridos, no admite justificación. La tregua ya no sería posible. Perón, acorralado, subió el voltaje de sus últimas declaraciones. “¡A la violencia le hemos de contestar con una violencia mayor! (...) ¡La consigna para todo peronista, esté aislado o dentro de una organización, es contestar a una acción violenta con otra más violenta! ¡Y cuando uno de los nuestros caiga, caerán cinco de ellos!”

Desde el Paraguay, donde comenzó un largo y accidentado exilio, Perón respondió a un periodista que le preguntó qué pensaba hacer para volver a la Argentina: “Nada, en absoluto. Todo lo harán mis enemigos”. Lanusse afirma que “la historia demostraría que tenía razón: durante casi dos décadas, ni las Fuerzas Armadas ni los partidos políticos antiperonistas le encontraron la vuelta a un país ingobernable, y Perón debió regresar convocado por propios y extraños para intentar poner orden”. Aunque tampoco él lo conseguiría. El historiador desmonta capítulo tras capítulo los discursos crispados y narra los hechos tratando de distribuir equitativamente las responsabilidades del desmadre entre el peronismo, el radicalismo y la Iglesia Católica. Pero no duda en inclinar la balanza contra las Fuerzas Armadas que encabezaron la Revolución Libertadora y la ofensiva revanchista de Aramburu, que mandó a fusilar al general Juan José Valle y a otros veintitrés peronistas tras el frustrado levantamiento cívico-militar de junio de 1956. Como en su anterior libro, Cristo Revolucionario, donde se sirve del testimonio de Rubén Dri, uno de los fundadores y referentes del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, que dijo: “El hijo de puta de Lanusse sabe que está retrocediendo, que el Gran Acuerdo Nacional se le está yendo a la mierda, y manda estos mensajes para meter miedo”, en Sembrando vientos tampoco tiene ningún prurito a la hora de cuestionar a su tío abuelo cuando repasa la masacre de Trelew. “Que Lanusse salga ampliamente favorecido en términos relativos frente a un Videla, frente a lo que pasó en el ’76, y que ahora se lo pinte como abanderado de la democracia, me hace pensar que estamos todos en pedo –subraya el historiador en la entrevista con Página/12–. Cuanto más se agranda la figura de Lanusse, porque hay muchos militantes y ex guerrilleros que lo respetan, más tiendo a tomar distancia de él. Me parece que representaba ese discurso de las Fuerzas Armadas y ciertos sectores sociales de que era una suerte de ‘elegido’ por designio divino en cuyas manos estaba el destino de la Patria. No me cuesta nada criticar a Lanusse.”

–¿En el bombardeo a la Plaza en 1955 está el huevo de la serpiente?

–Sí, es así. Algunos me han planteado que tal como está desarrollado ese capítulo parecería que fue el peronismo el responsable de la violencia. El libro iba a comenzar con los bombardeos, pero me pareció que si no contaba la historia de la década previa era muy difícil, era muy abrupto arrancar con las bombas. La desmesura, la criminalidad de los bombardeos, claramente inaugura la violencia política en el país. Y esto no lo digo solamente yo, sino todos los estudiosos del período. Esos bombardeos superaron lo conocido hasta entonces y abrieron una etapa en la que realmente parecía que todo valía.

–Aunque dice que los historiadores no dudan en afirmar que con los bombardeos comienza la violencia, parecería que aún hoy, sotto voce porque es incorrecto asumirlo en voz alta, se sigue “legitimando” ese bombardeo en tanto se piensa que el peronismo es violento, pero las clases medias están como inmunizadas.

–Ese es el núcleo central del libro. Todos parecen tener la excusa perfecta. Aun hoy, cuando leés algunos documentos, te sorprende la manera en que ellos creen que esos bombardeos estuvieron bien, que lo que hicieron no fue criminal. Pero ahí están los hechos y son incontrastables. En los capítulos del libro se cuentan episodios de la historia argentina donde hubo muertes, sangre, irracionalidad, grandes dosis de locura, y todos tienen entre comillas la justificación perfecta. Ningún peronista puede discutir el discurso de Perón del 31 de agosto de 1955, que fue una animalada, de una irresponsabilidad tremenda, por más que estén inscriptos dentro del bombardeo de la Plaza de Mayo. Muchas veces las mejores fuentes son las de los propios protagonistas. La descripción que hace de la jornada del 16 de junio Isidoro Ruiz Moreno en La revolución del ’55 es tan apestosamente elitista y tan transparente en cuanto a que le importaban tres mierdas la vida entre comillas de esos negros, que ese relato es francamente escalofriante.

Cuando el padre Hernán Benítez, un peronista de la primera hora y uno de los pocos que no temía criticar a Perón en la cara, leyó las “Directivas generales para todos los peronistas”, las “Instrucciones generales para los dirigentes peronistas” y el “Plan de rumores”, objetó el tenor de estos documentos y lanzó, como subraya Lanusse en el libro, “una de las más impactantes profecías de la historia argentina”: “Lo grave es que de seguir empecatado Perón en sus trece subversivas y los gorilas en su frenesí revanchista, en su elitismo apestoso, en la injusticia social institucionalizada y blasonada, y sobre todo, en la escandalosa entrega del país al imperialismo y los monopolios, las nuevas generaciones convertirán a Perón en héroe, en visionario, y a la guerra civil en la única solución y el único remedio para salvar a la Argentina (...). Los hijos de los gorilas, por repudio a sus padres, se volverán peronistas y guerrilleros. Desde lejos verán sólo lo positivo de Perón. Lo que sellará su figura histórica”. El historiador define a Benítez como un “hombre brillante”. “Esa carta es un buen ejemplo, si uno quisiera rastrear una línea editorial del libro, de lo difícil que es ver en Perón un paradigma de virtudes o a la lacra más tremebunda de la historia argentina. En este año 2009 resulta tan ridículo hablar de Perón como el salvador de los trabajadores como del tirano”, plantea Lanusse.

–¿Por qué cree que a pesar del tiempo transcurrido sigue prevaleciendo un pensamiento tan dicotómico en torno de Perón y del peronismo?

–Quizás es una teoría un poco forzada. Pero esto de hablar de ángeles o demonios, de salvadores o de las lacras de la Patria, es una transpolación a nivel colectivo de algo muy habitual. Siempre es mucho más cómodo descargar en una persona o en un grupo las responsabilidades para no hacernos cargo de la cuota que nos corresponde. Es medio paradójico hablar de víctimas, pero somos un poco víctimas de este discurso muy peligroso. Aun hoy escucho una de las frases más grotescas que se puedan oír, y más seguido de lo que se puede imaginar: “La culpa de todo fue de Perón”. Con el libro terminado empecé a pensar en todas estas cuestiones.

–En Sembrando vientos también parece cuestionar ciertos rescates recientes, por ejemplo la figura de Frondizi o de Aramburu.

–¿Por qué a Frondizi ahora lo rescatamos como “el estadista”? Frondizi no tuvo el más mínimo reparo de reprimir a palazos; era un hiperpragmático que hizo un pacto con Perón que sabía que no podía cumplir. Lo mismo sucede con la izquierda revolucionaria. Qué historia triste, patética, la del Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP) de Masetti en Salta, que tiene más fusilados por su propia tropa que muertos en combate, pero también cuánto nos dice aquella caricatura del ’64 sobre muchas concepciones e ideas de las guerrillas setentistas. Nos está hablando de ese extremado dogmatismo y la verticalidad que tuvieron. Aquella experiencia del EGP me parece muy válida rescatarla hoy porque desnuda ciertas concepciones muy militaristas que después se verían en Montoneros y en el ERP. Está muy naturalizada la muerte de Aramburu, personaje para mí siniestro como pocos, por lo cínico que fue, porque vendía una cosa y hacía otra. El episodio de los fusilamientos del ’55 es terrible; él le mandó a decir a la mujer de uno de los coroneles sublevados que fue a implorarle clemencia: “El presidente duerme y ha mandado no ser molestado”. Qué decir de Montoneros, una organización que nace, que se da conocer, secuestrando a Aramburu y teniéndolo tres días en una estancia. Al margen del rechazo que me genera la figura de Aramburu y lo “simpática” que pudo haberme caído esta acción de Montoneros, yo mismo que tengo esa veta medio infantil de la guerrilla heroica, y especialmente de la guerrilla montonera y peronista, pasadas las décadas me pregunto si cabía esperar algo demasiado diferente de una organización que secuestra a un tipo durante tres días y después lo mata a sangre fría en un sótano. A esta altura del partido se pueden conversar estas cuestiones y no quedarnos sólo con la versión de que eran jóvenes que por fin le pusieron un freno al avance oligárquico y a los atropellos de las clases dominantes, que hubo mucho de eso, y poder ver el conjunto. Hoy escucho discursos exacerbados que me llevan a decir: “Pucha, será que no aprendimos nada”.

–¿O será que el peronismo tiene por su origen y naturaleza elementos muy viscerales que conducen a la exacerbación?

–Sí, seguramente. El peronismo es un fenómeno único y el antiperonismo también. No es casual que en San Isidro haya visto recientemente unos carteles que decían “Cristina atea, montonera, prostituta...” y cosas por el estilo. Tal vez peco de ingenuo, pero quizá tanto el Gobierno como la oposición deberían ser un poco más responsables, sobre todo teniendo en cuenta lo que fue nuestra historia en estas décadas, donde ha prevalecido la descalificación, la cosa apocalíptica y maquiavélica. Quizá se podrían sacar algunas lecciones de nuestro pasado reciente.

El viejo refrán sobre el que pivotea el título del libro es “Siembra vientos y cosecharás tempestades”. “Aunque nos disguste, cosechamos lo que sembramos. Claro que esto produce frustración y uno a veces se enoja con la vida –admite el historiador–. A riesgo de ser poético, el título me parece perfecto para resumir esas tres décadas de la historia de nuestro país.” Lanusse confiesa que le costó mucho escribir el capítulo sobre los fusilamientos de 1956. “Me ensañé muchísimo con Aramburu, ¿se nota?”, pregunta.

–Sí, se nota la rabia que le generaron los fusilamientos.

–Es que fue una matanza de tres días, ¡durante 72 horas! Los autoproclamados defensores de la civilización, de la Constitución, “nosotros somos el derecho, la gente buena y bien nacida”, tuvieron la sangre fría para asesinar sin que les temblara el pulso (se enoja y levanta la voz). Quise narrar minuciosamente los detalles de cómo se dieron esos fusilamientos. Y cómo la multitud de gorilas pidió sangre en la Plaza y la hipocresía de la clase política y de los obispos, que muy tibiamente deslizó que se debía frenar la masacre. Pero nadie de los que se decían cristianos, occidentales y civilizados levantó la voz para detener el derramamiento de sangre.


Etiquetas: ,

jueves, 2 de julio de 2009

La "Negra" Peralta



En Enero de 2009 moría Amanda Peralta y yo cómo tantos otros no me enteré hasta más tarde, porque se sabe, la información importante circula sólo de boca en boca, de mail en mail y de blog en blog, es ese orden de prioridad actual.
Luego se me fueron pasando los días sin hacer un post, hasta hoy que de casualidad encontré ésta entrevista de Prensa de Frente. Ella y sus compañeros integraron lo qué desde mi humilde punto de vista fue la experiencia más rica que parió el peronismo: FAP-PB, sobre todo PB.

Homenaje a "La Negra", Amanda Peralta
Figura emblemática de la izquierda peronista
Prensa de frente

Peralta en Taco Ralo

Amanda Peralta fue fundadora de la Juventud Peronista de La Plata y, luego, de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP). En 1965 fue detenida en la base guerrillera de las FAP en Taco Ralo. En estos días en que la noticia de su muerte llegó desde Suecia, donde residía desde su exilio, publicamos extractos de un dialogo más extenso entre Amanda y Juan José Salinas - publicados originalmente en la revista El Porteño en 1985 - y reproducidos - más tarde - por la Revista Los ´70.

- Las FAP difieren bastante de otras organizaciones armadas de nuestro país. ¿A que se debe?
- Fue la organización que le dio continuidad a la resistencia peronista. En ella privaba mucho lo voluntario, lo no militar. También las relaciones directas con la base y los sindicatos. Quizás todo eso se debiera a que la mayoría éramos viejos militantes políticos que habíamos hecho nuestra experiencia en las unidades básicas o en la JP. No tendíamos una mistificación respecto de lo que era el peronismo. Ellos leían los libros de Perón y tomaban sus palabras como dogma

- A lo largo de todos estos años, ¿te replanteaste tu vida política?
- Claro. Tengo la sensación de que estuve en el peronismo haciendo siempre la contra, siempre peleando. Desde que llegaron las instrucciones de Perón de votarlo a Frondizi, en 1957, nunca estuvimos de acuerdo con nada. Siempre estábamos en la vereda de enfrente.

- ¿Ustedes pasaron a la acción guerrillera porque no había otra opción?
- No había otra opción, eso es cierto. No había opciones políticas de otro tipo, menos aún legales.

- ¿ Y bajo la presidencia de Arturo Illia?
- Illia se aparecía como un gorila más que ganaba las elecciones gracias a la proscripción del peronismo. Hoy vemos que esa visión fue un error. Nos equivocamos y le hicimos el juego a los militares. ¡Yo participé en la preparación del foco guerrillero durante el gobierno de Illia, en 1964¡

- ¿Qué los impulsó a tomar el camino del foco?
- Estábamos en pleno foquismo, con las anteojeras puestas. Muy influidos por la Revolución Cubana. El foco era la respuesta mágica, maravillosa y perfecta para los problemas del país. Fue nuestra etapa de mayor sectarismo. El hecho de que el gobierno de Illia fuera democrático se consideraba un estorbo para desarrollar el foco guerrillero. Y esa estrategia destruyó la unidad que existía entre la Juventud Peronista y los sindicatos. Para mí, esa fue una de las grandes tragedias del foco. Hasta entonces, la unidad que había era tremenda: los sindicatos no podían hacer ningún tipo de agitación sin la JP. Hoy siento que nuestra ida al monte como una consecuencia de la derrota obrera.

- ¿Qué sucedió en 1973?
- Había toda una idealización de la lucha armada. Pero el grupo de los veteranos de la FAP, en el 73, planteamos abiertamente que la tarea era política, que había que organizar a las bases y que la estrategia del ERP y Montoneros era errónea. También hicimos una crítica al alto grado de violencia que usaban esas organizaciones. Hoy tenemos que ver eso también autocríticamente: antes del 73, cuando nosotros operábamos como grupo armado, no se daban esos niveles de violencia porque la represión tenía otras características. Si hubiéramos actuado en la etapa del salvajismo, creo que hubiéramos entrado en la misma dinámica.

- ¿Después de todos estos años ¿cuál es tu reflexión?
- En general, en todos los procesos guerrilleros prima la visión voluntarista de acortar los plazos. Digamos que es la versión de izquierda de lo que el golpe es para la derecha. Yo no creo que se pueda negar la existencia de procesos violentos. Incluso, en gran cantidad de casos, la violencia es un arma de las masas. Pero hoy diferencio esa problemática de la concepción de guerra, así como diferencio entre lucha de clases y guerra de clases.

Hay una visión acrítica de los procesos de guerra. Se hace una asimilación de lo ineludible con lo legítimo. No podemos plantearnos erradicar la guerra a través de fomentar las guerras. En 1973 esta confusión era muy grande porque allí la violencia no era necesaria. Sucede que la concepción foquista se formó con dos componentes: el nacionalista –con todos sus valores patrióticos, los héroes, el sacrificio – y la concepción marxista de la lucha de clases como el motor de la historia. Eso dio un cóctel explosivo. Tendíamos a ver la violencia como heroísmo y como valor proletario y socialista. Ahí estaba la idea: cuantos más milicos limpiemos, más cerca estaremos del socialismo. El problema es cuando descubrís que no podes hacer una guerra sin militarizarte, sin volverte un militar.

Fijate que para nosotros el concepto de lo militar, tan odioso para cualquier viejo anarquista o socialista, llegó a perder el carácter negativo. Hacer política era militar. Lo militar era lo más sagrado de las organizaciones foquistas. Después llegaron los grados, los ascensos, las formaciones militares. Lo más triste es que todo esto se vivía como valores socialistas. Ese militarismo pasó a deformar el pensamiento político. ¿Hay algo peor para el desarrollo de una discusión política seria, honesta, profunda, que la subordinación militar? Yo creo que hoy debemos poner todo eso patas para arriba. No dar nada por sabido, ir al fondo, e incorporar críticamente la teoría. Eso significaría poder aprender de nuestras experiencias.


Nota: Las negritas son del autor de éste blog

Etiquetas:

domingo, 3 de junio de 2007

Casi un milagro

El fragmento que sigue, pertenece a un trabajo publicado por la Crítica Literaria Claudia Elisabet Sastre en Anred. Por supuesto más abajo encontrarán el link para leer el trabajo completo. Pero lo importante, la cuestión de porqué lo posteo, de porqué lo considero casi un milagro, es que se trata de una Crítica Literaria trabajando sobre algo distinto e importante, sobre una cuestión histórica de importancia para las luchas de nuestro pueblo en lo que respecta a los aún hoy negados derechos de las mujeres.
Hoy que ser Crítico Literario impone escribir pajerías sobre Sáer,la naturaleza estética del plagio y la Magdalena proustiana, ésta mujer (y supongo que habrá otras y otros) protagoniza el milagro de salirse del molde.

"Una fecha: 17 de Octubre de 1922. Un lugar: Puerto San Julián, Santa Cruz. Prostíbulo "La Catalana". Cinco mujeres: Consuelo García, 29 años, argentina, soltera; Ángela Fortunato, 31 años, argentina, casada; Amalia Rodríguez, 26 años, argentina, soltera; María Juliache, 28 años, española, soltera; Maud Foster, 31 años, inglesa, soltera; junto con Paulina Rovira, la dueña del prostíbulo encabezaron los que Osvaldo Bayer llamó "la única derrota de los vencedores".

Este episodio, que el tiempo ha convertido en leyenda, forma parte ya de la infame historia de las huelgas y fusilamientos en la Patagonia, y ha sido recreado de diversas maneras. Desde la serie histórica novelada, por Osvaldo Bayer en Los vengadores de la Patagonia Trágica ; desde el texto dramático para ser representado en El maruchito: sangre y encubrimiento allí en las tierras del viento de Juan Raúl Rithner; y desde la serie literaria tradicional (narrativa) en Pupilas del desierto de Lili Muñoz.

Quizás la única herramienta teórica apropiada para abordar estas obras sea la de la lucha de clases, no obstante resulta un tanto obvia, y este es un problema. El otro enfoque elegido es el del entrecruzamiento de las series anteriormente mencionado. Este es otro problema, ya que la "aparente" linealidad de estos relatos desde las tres series discursivas elegidas lo complica, dejando ver, desde su aparente claridad, zonas confusas, que hay que politizar, incluso a riesgo de leer en todos los casos lo mismo."

Artículo completo acá.

Etiquetas: , ,

jueves, 12 de abril de 2007

Nazis y anti - nazis

"El 29 de Abril de 1960, la asamblea de los accionistas de Mercedes Benz Argentina nombró a Mosetti como director General. Y doce días mas tarde Ricardo Klement no volvió a su casa. Había dicho a su mujer que tenía una reunión importante afuera de Buenos Aires. Pero como no volvió en la noche, a la mañana siguiente la mujer, desesperaba, se fue a la fábrica de Mercedes Benz y sus camaradas hicieron una 'operación de búsqueda semi oficial', como lo dice un memorando de Hanns-Martín Schleyer, ex oficial de la SS y director de Daimler-Benz. El 23 de mayo, el primer ministro David Ben Gurion declaró en la Knesset que Adolf Eichmann se encontraba en detención israelí. No dijo cómo llegó a Israel."

De la impresionante investigación de Gaby Weber: Primera parte acá, Segunda Acá, todo en Argenpress.

Etiquetas:

martes, 27 de marzo de 2007

Impresionante aporte

La gente de la lista verde de los gráficos, de la Federación Gráfica Bonaerense se ha tomado el más que loable laburo de digitalizar TODOS los periódicos de la CGT de los Argentinos.

"Entre el 1º de mayo de 1968 y febrero de 1970 salieron a la calle 55 números del periódico de la CGT de los Argentinos. Tenía como editores responsables a Raimundo Ongaro y Ricardo de Luca, y la dirección periodística de Rodolfo Walsh, la anónima y desinteresada colaboración de periodistas profesionales, además de incontables 'corresponsales populares', dispuestos a informar al pueblo con la voz del Pueblo."


ACA

Etiquetas: , ,

miércoles, 7 de marzo de 2007

La oposición anarquista a la última dictadura argentina

Resistencia Libertaria
La oposición anarquista a la última dictadura argentina




Una resistencia amplia y popular se opuso a las dictaduras militares que estrangulaban a América Latina en los '70. Activistas de distintas tendencias políticas las combatieron, organizada y espontáneamente, y sus esfuerzos sin lugar a dudas salvaron muchas vidas y aceleraron el derrumbe de esos regímenes brutales.

Si bien algunas de sus contribuciones fueron celebradas en libros, artículos y películas, importantes aspectos de la resistencia nunca han sido estudiados. En particular, la oposición anarquista a las dictaduras -que existieron en Argentina, Brasil, Chile y Uruguay- ha sido casi totalmente marginada de los estudios históricos.

La siguiente entrevista repara de algún modo esa omisión. Cuenta la historia de Resistencia Libertaria, una organización clandestina anarquista fundada antes de que los militares argentinos tomaran el poder en 1976.

Imperdible Nota Completa de Chuck Morse Acá

Etiquetas: ,