jueves, 31 de diciembre de 2009

Claudia Sobrero Libre YA




I

Para quien se encuentra en prisión y parcial o totalmente aislado del lazo social, la salida en libertad o hacia ella, implica en la mayoría de los casos, una crisis de máxima importancia.
En el caso de Claudia Sobrero, la reclusión ha sido muy extensa y confronta en los próximos meses con la tarea y responsabilidad de asumir una libertad compartida por el colectivo social al que desea regresar.
Si bien es cierto que la institución penitenciaria manifiesta en sus institutos legales que parte de su tarea consiste en la resocialización de las personas que han cometido delitos, también se afirma como hecho incontestable que el encierro es mortificante.
Es en la misma Ley 24.660 que se procuran, para la persona en situación de encierro, la ampliación de márgenes de libertad y autodisciplina que habiliten la gradualidad de la salida al mundo público y el éxito en esa tarea. De este modo pareciera ser que se apunta a que el encierro y su efecto no deseado –la mortificación- se reduzcan al mínimo.
Para Claudia Sobrero 25 años representan un titánico esfuerzo en procura de conseguir los objetivos manifiestos en la Ley de Ejecución Penal al mismo tiempo que imponen a su psiquismo la inmediata e impostergable tarea de sanearlo de las mortificaciones asociadas a la pena, al encierro.
Este profesional afirma que resulta idóneo y de mejor pronóstico un tratamiento desvinculado de la institución penitenciaria, del encierro y que no esté asociado a ningún efecto secundario o colateral de este.




II

Dejamos constancia que este profesional ha comenzado un tratamiento con la paciente Claudia Sobrero, una entrevista cara a cara de dos horas de duración y entrevistas telefónicas a razón de dos horas semanales, totalizando la cantidad de catorce horas de tratamiento. En intensidad y duración se trata del equivalente aproximado de tres meses de tratamiento, si se cuenta que generalmente se destina a tratamiento psicológico una hora semanal.
En ese tiempo, este profesional ha entendido que Claudia Sobrero tiene una enorme capacidad de creación de recursos psíquicos y subjetivos, que ha logrado adaptarse a la vida de encierro y que posee en esas condiciones lazos afectivos consolidados y sanos. Al mismo tiempo que empujan en ella deseos de lograr el mismo tipo de armonía pero en el mundo público. Esto que podríamos llamar pulsión a lo público y la libertad, tiene fuertes raíces en sí misma, en sus deseos y anhelos al respecto de considerar la realidad colectiva y compartida como un lugar de encuentros y creación lúdica.
Claudia Sobrero ha investido en la figura de este terapeuta parte de esos deseos de armonía en lo público, ha perfilado en el encuentro terapéutico una vía de articulación con las bondades de ese espacio.
Como decíamos en el apartado anterior, la libertad implica una crisis de la adaptación lograda en el encierro. Las lógicas de convivencia laborales, vinculares y afectivas cambian rotundamente y hay que trabajar los contrapuntos, las contradicciones, las paradojas y los conflictos suscitados por la confrontación con una realidad cuyas lógicas no son compatibles con las lógicas del encierro y la pena.
De la posible colisión de esas dos lógicas, la persona puede quedar en el lugar de tercero pasivo que padece sin capacidad de modificar lo que le acontece.
Por ello la buena adaptación lograda en la institución de encierro no garantiza el éxito adaptativo en el espacio consensual. Del mismo modo, buenos vínculos de amistad y solidaridad en el mundo carcelario no pueden ser mecánicamente trasladados al mundo público, los tiempos, las intensidades y las situaciones son de tal modo diferentes, que merecen un tratamiento específico atento a las transiciones, graduaciones y matices que ordenan este mundo.
Por otro lado referíamos a la mortificación parte del efecto secundario del encierro. Entendemos a esta como el proceso por el cual áreas del psiquismo y la subjetividad que pueden haber sido dañadas por el encierro, la consecuente pérdida de libertad y la convivencia institucional. Este daño refiere menos a pérdidas o mermas y más a sobreadaptaciones y rigideces conductuales, es decir a excesos en la adaptación a la vida y vínculos del encierro. Es el caso de Claudia Sobrero, en tanto que veinticinco años han dejado huellas de ciertos estereotipos conductuales que deben ser trabajados y removidos para devolver flexibilidad a los modos de percepción y relación.

III

Por lo dicho en los apartados I y II concluimos que en tanto la persona de Claudia Sobrero ha fijado anclaje afectivo, transferencial (positivo) y referencial en la persona de este terapeuta y en el tratamiento compartido, creemos que debe continuar el trabajo iniciado. Al mismo tiempo que se ha establecido con este profesional un plan de trabajo que incluye como abordaje central, los pasajes de los modos de vínculo que prevalecen en la penitenciaría, a las modalidades libres y consensuadas de el espacio del colectivo social.
Finalmente el estado del arte indica, que es de buen pronóstico dar sustento y continuidad al lazo transferencial que une en una tarea compartida, al paciente y terapeuta. En el caso del trabajo clínico comenzado con Claudia Sobrero es de central importancia hacer caso de este vínculo en procura de la reinserción exitosa de la paciente.



Lic. Santiago Emilio Montilla
Mat. Distrito XV 92.781

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3 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Una pregunta, por qué está presa Claudia Sobrero? Gracias. Sabrina

19 de abril de 2011, 21:48  
Anonymous Anónimo dijo...

La psicopatía no tiene cura conocida a día de hoy. Y por tanto, es un contrasentido hablar de reinserción cuando se trata de una psicópata.

Este tipo de individuos con más instintos animales que humanos no deberían estar en libertad, ya no por merecido castigo por sus sanguinarios y crueles crímenes sino, por la seguridad del resto de la sociedad civilizada.

27 de abril de 2011, 14:07  
Anonymous Anónimo dijo...

Claudia Sobrero, sobre tus hombros tendrás la perpetuidad de tus miserias. La sociedad no necesita de tu libertad. ARGENTINA NO ES UN PAIS GENEROSO, simplemente un país en el que la JUSTICIA, es profundamente INEFICIENTE.

1 de diciembre de 2011, 0:01  

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