jueves, 20 de mayo de 2010

Macri TV (y seguro te garca)

EL ESTADO DE ABANDONO DE LA EMISORA PORTEñA CIUDAD ABIERTA
El canal preferido del PRO

Con un presupuesto reducido y sin lineamientos de programación, el canal surgido en 2003 como espacio de experimentación es hoy una mera propaladora de actos de gobierno y sesiones de la Legislatura. La CTA denuncia un vaciamiento.

Por Emanuel Respighi



Así como la gestión del PRO en la Ciudad permite que el Teatro San Martín sea alquilado por un empresario para su cumpleaños, también podría pasar que en poco tiempo el combo incluya la filmación del evento y su emisión por TV. El combo cultural PRO no resulta descabellado si se tiene en cuenta que desde que Macri asumió Ciudad Abierta, el canal de cable perteneciente al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires está a la deriva: la producción propia está paralizada por falta de presupuesto, carece de criterio y grilla de programación, y la señal que alguna vez fue cuna de experimentación y nuevos lenguajes se limita a transmitir las sesiones de la Legislatura, cubrir actos de gobierno y emitir latas compradas al extinto canal Sólo Tango. La pregunta es inevitable: ¿cuál es la diferencia entre “cerrar” un “canal que no mira nadie” (Macri dixit) y mantenerlo casi sin personal y abandonando toda pretensión de calidad?

La situación del canal que se puso en marcha en 2003 como un espacio audiovisual porteño propicio a la experimentación y la memoria –según las gestiones– es alarmante. Basta repasar su programación para comprobar que para la actual administración CA sólo sirve para difundir las “bondades” de su gestión y dar cuenta de distintos actos de gobierno, algo que ninguna dirección anterior había permitido. En efecto, el programa estrella es Gestión abierta, en la que Gabriela Michetti –actual diputada PRO por la Ciudad– presenta a funcionarios que explican su rol e informan qué cosas hicieron en la Ciudad.

“La situación del canal es realmente muy grave”, cuenta a Página/12 Ricardo Balado, productor y delegado sindical de ATE de los 28 trabajadores que quedan en una señal que en su época de esplendor –cuando se producía la totalidad del contenido, ficciones incluidas– alcanzó los 170 empleados, entre personal técnico y administrativo. “Parece no haber ninguna política definida o, si la hay, no está bien comunicada. La interpretación más banal es pensar que hay desinterés por el canal, que les resulta más un escollo que una herramienta de comunicación. No le dan el valor que tiene. El canal es un medio muy importante que, cuando se ponga en funcionamiento la ley de medios, tendrá derecho a transmitir por aire, transformándolo en una gran herramienta comunicativa que debería aprovecharse para divulgar cultura y generar ciudadanía.”

El diagnóstico no es exagerado. Hay datos que corroboran que en el único medio audiovisual de la Ciudad reina la misma política que en el resto de las áreas culturales: el recorte presupuestario y una programación librada al azar o a lo que los recursos humanos y económicos permiten. Para comprobar el abandono, basta señalar que de los 12 millones de pesos que tuvo como presupuesto el último año de la gestión de Jorge Telerman, este año la cifra apenas llega a 3,5 millones. Lo más preocupante es que en vez de destinar el presupuesto a la producción, las autoridades prefieren gastarlo en latas de baja calidad o en producciones de terceros. “La programación actual –acota el productor– está ceñida, en principio, por sus limitaciones de producción, como la falta de personal, la falta de renovación de equipos, su nulo mantenimiento y la falta de dinero para producir. No parece haber un objetivo de programación como en otras gestiones. Supongo que la compra de latas se debe a la falta de una decisión política y de creatividad para generarlo desde adentro.”

Como si la nula planificación operativa y la baja en la calidad no fueran motivos suficientes para confirmar el abandono, Página/12 supo que en los últimos meses se sumó entre los trabajadores de CA otra preocupación: la municipalización de la señal. Como en una oficina, los empleados no trabajan por objetivo o producción sino que cumplen una jornada laboral de 12 a 19. Paralelamente, en la última reunión con las autoridades, los empleados denunciaron que el poco dinero que la Secretaría de Medios gira fue destinado por Carlos Pugliese, director del canal, a instalar en el piso 11 del C. C. San Martín –donde “funciona” CA– un sistema de vigilancia de última tecnología formado por doce cámaras que toman el sonido ambiente. Los trabajadores están convencidos de que a través de las cámaras son monitoreados desde la dirección del canal y desde la secretaría presidida por Gregorio Centurión.

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domingo, 25 de abril de 2010

Otra del pelotudo de Tinelli



EL PROGRAMA DE MARCELO TINELLI ALARMO A UN PUEBLO INDIGENA
Un susto que fue “jodita”

Matías Alé se apareció en un humilde pueblito de Apipé, Corrientes, posando como empresario canadiense y ordenando a los habitantes mudarse antes del martes. Pero era una “acción solidaria” para Showmatch.



Por Carlos Rodríguez

La isla de Apipé, en Corrientes, está pegada a la represa binacional argentino-paraguaya de Yacyretá, que de hecho se llama Yacyretá-Apipé, aunque pocos mencionan su nombre completo. La isla es un lugar hermoso y tranquilo donde viven unas dos mil personas que desde 2005 han avanzado en lo que hace a la posesión “legal” de sus tierras. Por historia les pertenecen, ya que sus ancestros están instalados allí desde fines del siglo XIX. Desde el martes, los pobladores de Colonia Uriburu, una de las dos que hay en la isla –la otra es la San Antonio– viven momentos de tensión e incertidumbre. “Ese martes, a mediodía, llegaron unos supuestos empresarios canadienses que les comunicaron que las 237 familias que viven allí tienen que irse el martes próximo, porque ellos habían comprado las tierras. Y si no se iban, los iban a desalojar por la fuerza, además de derrumbar con topadoras sus casas y la escuela del pueblo”, relató a Página/12 Mariana Zarza, dirigente peronista local y promotora territorial del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Lo extraño del caso es que “los que vinieron no son empresarios sino miembros de Ideas del Sur, la productora de Marcelo Tinelli, que están haciendo ‘una jodita para Showmatch’ que ha creado una situación muy fea”. La producción de Tinelli confirmó todo, pero dijo que es una “acción solidaria” para entregar a los pobladores una lancha y construirles un puerto.

La broma consiste en haber filmado la desesperación de los pobladores, de ascendencia guaraní, poco habituados a este tipo de exposición. Todo terminará, para los lugareños, con el premio consuelo –después de tanta angustia– de una lancha que les servirá para mejorar sus viajes cotidianos hasta la cercana ciudad de Ituzaingó, a la que se llega cruzando un brazo del río Paraná. La primera información sobre el tema le llegó a este diario por intermedio de la ex detenida-desaparecida Vilma Gómez, actual asesora del diputado nacional Mariano West. Zarza no sólo confirmó lo adelantado por Gómez, sino que precisó que los supuestos empresarios llegaron a Colonia Uriburu en autos oficiales, uno de los cuales pertenecía al viceintendente de Apipé, Favio Camparini.

La intendente Mónica Romero, consultada por Página/12, corroboró que uno de los autos era de Camparini, pero después sostuvo que no estaba en condiciones “de confirmar ni desmentir” ninguna de las dos posibilidades: que sean verdaderos empresarios canadienses que pretenden desalojar a los pobladores o que se trata de una más de las “bromas” del ciclo que conduce Marcelo Tinelli. Las autoridades locales están alineadas con el radicalismo y a nivel nacional responden al vicepresidente Julio Cobos. Este diario se comunicó con la vocera de prensa de Ideas del Sur, María Calatayud, quien sobre el cierre de esta edición respondió al llamado.

Calatayud afirmó que en Showmatch “ya no se realizan cámaras ocultas desde el año pasado”, de manera que rechazó la posibilidad de que se haya hecho algo en ese sentido. De todos modos, con posterioridad confirmó que se trataba de una “acción solidaria” que tuvo todos los elementos que mencionó Zarza en su denuncia. “Este año, lo único que se está haciendo son acciones solidarias que no tienen ninguna intención negativa, todo lo contrario”. Precisó, en ese sentido, que uno de los famosos que participará de esas “acciones solidarias” es Matías Alé, el ex novio de Graciela Alfano. “Sabemos cuál es la situación que se ha planteado, pero tenemos en Apipé un equipo de producción que está solucionando todos los problemas y que mañana (por hoy) se va a reunir con la gente.”

La conflictiva situación, entre los habitantes de Colonia Uriburu, derivará hoy en una asamblea general convocada por el peronismo local para las 10.30. “El propósito de la reunión es el de llevar tranquilidad y explicarles a las familias que se trata de una broma de muy mal gusto, ellos están muy asustados porque hace cuatro meses tuvieron un problema similar, esta vez con un grupo de empresarios coreanos que llegaron al pueblo con topadoras y vehículos de todo tipo, con el mismo discurso de que habían comprado las tierras y que ellos tenían que dejar sus casas de inmediato”, explicó Mariana Zarza.

En esa ocasión, los vecinos “se organizaron y resistieron la amenaza, hasta que los empresarios se fueron del lugar sin concretar sus propósitos. Ahora, por distintas vías, sabemos que se trata de una ‘jodita de Tinelli’, pero tenemos que darle una explicación a los vecinos, porque en Uriburu no hay luz eléctrica, nadie ve televisión y nadie entiende ni hace este tipo de bromas”, insistió Zarza. Hasta hace poco tiempo, la energía que produce Yacyretá-Apipé y que cubre cerca del 20 por ciento de la demanda en todo el país, no llegaba a la isla que le regala a la represa parte de su nombre.

“Ahora tenemos luz eléctrica producida por Yacyretá sólo en San Antonio, pero todavía no llegó a Uriburu.” La escasa energía con la que cuentan es producida por un generador a gasoil. “Nosotros hicimos un seguimiento para saber qué es lo que estaba pasando y llegamos a la conclusión, por vía de una fuente oficial, que se trataba de una broma de Tinelli”, insistió Zarza. Explicó que la primera consulta la hicieron con el Instituto Correntino del Agua y el Ambiente (ICAA), cuya titular, Mariana Figueroa, les hizo saber que el organismo, que es el encargado de todo lo que tenga que ver con el manejo de las tierras, “no tenía ninguna información sobre la presencia de empresarios extranjeros en Apipé”.

Poco a poco fueron subiendo por la cadena de mandos civiles, pasando por la intendente de Apipé, el alcalde de la vecina Ituzaingó, Manuel Valdez, y el ministro de Gobierno y Justicia de la provincia, Gustavo Valdez. “Finalmente, la señora intendente le confesó a uno de los pobladores que había recibido ‘órdenes de arriba’ (en alusión al gobierno provincial) para colaborar con la broma. Lo mismo dijo después el secretario de Obras Públicas, Carlos Sagundez”. Por estas razones, hoy se hará la asamblea general, luego habrá una marcha hasta la sede de la intendencia de Apipé y mañana se hará “una presentación judicial ante el fiscal de Ituzaingó Eugenio Balvastro para que investigue el caso porque, aunque nadie lo termina de confirmar oficialmente, son muchos los voceros oficiales que lo están admitiendo en voz baja”.

La intendente Mónica Romero dijo, al ser consultada, que en principio ella tenía entendido que “se trataba de empresarios canadienses que decían tener documentación que los acreditaba como dueños de las tierras, pero la verdad es que no pudimos analizar, todavía, la supuesta documentación”. En lo que respecta a la versión según la cual se trataría de una broma de Showmatch, Romero también eludió una respuesta concreta: “No sé nada, es lo que están diciendo, pero yo no tengo ninguna confirmación de nada. Mañana (por hoy) me voy a reunir con los pobladores y voy a analizar la situación, para poder saber a qué atenerme”.

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jueves, 4 de marzo de 2010

Párpados

Acabo de ver en Encuentro éste bellísimo programa de Daniel Viglietti, por ahora no está para descargar y lo repiten mañana Viernes 5/03: 15:00 Hs.

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jueves, 30 de abril de 2009

YouTube

Para los que no lo vieron, vayan a You Tube y pongan en el buscador "Grondona - Biolcatti". Cómo resultado verán a dos verdaderos golpistas en acción. No pongo yo el video porque estoy con problemas de conexión.

SLDS

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sábado, 4 de agosto de 2007

"Los Muertos" de Lisandro Alonso

Hoy a las 22 Hs. Canal 7

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jueves, 17 de mayo de 2007

M*A*S*H* la serie en DVD

Reproduzco una nota del RADAR de Página 12, y para celebrar el lanzamiento de una de las grandes series norteamericanas, videíto del tema de la serie hecho por Bill Evans Trío en una interpretación que vuela baleros...

La edicion de la primera temporada de mash:

Médicos sin fronteras



Duró once años en el aire y sigue siendo la serie humorística que con más inteligencia encaró grandes temas como la guerra, el patriotismo, la política exterior norteamericana y la burocracia militar. Un grupo de cirujanos en el frente, liderados por Hawkeye Pierce (Alan Alda), hacen lo que pueden durante la guerra de Corea, y después de cada operación se emborrachan, persiguen enfermeras y juegan al golf en campos minados. La primera temporada, además, fue la más brillante, y ahora se consigue en DVD.

Por Mariano Kairuz

El dato insoslayable que aparece en todas las notas que se le han dedicado a la serie es que MASH, la versión para la pantalla chica, es quizás el caso más extremo de manipulación de los tiempos en la ficción televisiva: once años en el aire contando una guerra que duró tres. Después de todo, y aunque no haya sido planeado de esa manera, tuvo sentido: todo el tiempo estuvo ambientada en la guerra de Corea, pero el objetivo fue siempre –esto no era un secreto para nadie– hablar de la de Vietnam, que estaba en curso y perfectamente encaminada hacia el desastre cuando el programa empezó a emitirse en 1972. Como Vietnam, MASH se extendió más de lo que debía, y un poco por eso mismo es que treinta y cinco años después (veinticuatro después de su final) sigue siendo uno de los mayores comentarios –por duración, por rating, y tal vez incluso por ambiciones– engendrados por la cultura popular norteamericana sobre el absurdo de la guerra.



Martinis en pijama

MASH, la serie de televisión, nació de un intento frustrado de filmar una secuela para la película de Robert Altman, un éxito aparentemente inesperado para la Fox en 1970. La película estaba basada en el libro MASH: una novela sobre tres doctores del ejército, en la que Richard Hooker (pseudónimo de H. Richard Hornberger, con la colaboración de un tal W. C. Heinz) narró sus experiencias personales como médico de campaña. El proyecto, con guión de Ring Lardner Jr. (un integrante de las listas negras de Hollywood durante el macartismo) ya había sido rechazado por unos quince directores, entre ellos Stanley Kubrick y Sydney Lumet, cuando llegó a manos de Altman. Al futuro director de Nashville, el libro no le gustaba nada (y así se volvió a expresar en los extras del DVD de la película, que sigue sin editarse por acá), como tampoco le gustó después la serie, que para él encarnaba todo lo contrario a lo que habían estado tratando de decir en el film. Pero MASH no fue tan solo una versión aligerada de lo que proponía la película –un ataque sobre la política exterior y la burocracia militar de su país– sino también una comedia médica de lo más salvaje que irrumpió cuando ya se había consolidado su antítesis, el drama médico. MASH rompió con el modelo heroico del “protagonista doctor”, y descontracturó la idea del quirófano, convirtiendo un escenario dramático en una oportunidad para hacer chistes, y a la vez mostrar los delantales manchados de sangre sin pruritos. En los primeros minutos del primer episodio, “Hawkeye” Pierce (Alan Alda) introduce todo el asunto con una carta a papá en la que cuenta que “en este hospital de campaña no nos ocupamos de la reconstrucción del paciente sino que lo mantenemos con vida para que alguien más pueda darle los toques finales; acá se trabaja rápido y sin remilgos”. Apenas después, ingresamos de cabeza al verdadero universo de Hawkeye y compañía: absurdos intentos de mantener una vida social en el campo de batalla; días de golf en terreno minado, póker y enfermeras más o menos fáciles y, después de cada operación, una sesión de tragos, disfrutados en pijama y pantuflas en la “comodidad” de la carpa, y destilados con “gin machine” propia. El coronel Henry Blake (el gran McLean Stevenson), el hombre a cargo de mantener el boliche en orden durante las primeras temporadas, se relaja, acepta aquello que sabe que no puede cambiar, y se limita, sin abusar de su autoridad, a pedirles a sus hombres que hagan bien su trabajo y no le vayan con “el tipo de reclamos que me hace mi esposa en casa”. La burocracia militar, de servicio, rango y papeleos, se concentraba en el personaje de Frank Burns, el único que parece tomárselo todo demasiado en serio, y cuya idea de la presencia norteamericana en Corea parece ser –así lo señaló el crítico Richard Corliss en una nota de despedida publicada en Time en 1983, para la época del episodio final de la serie– “salvar a los coreanos de ellos mismos”. Así fueron las cosas, al menos al principio. Con el correr de los muchos años que duró MASH, la serie se puso más dramática, todo empezó a descalabrarse y la guerra ya no fue tan graciosa como era.

El halcon demócrata

Y todos le echan la culpa a Alan Alda, que quedó bastante pegado a su personaje y a la serie, aunque por voluntad propia. Primero se bajaron sus dos coprotagonistas (Wayne Rogers, alias “Trapper John”, y Stevenson), que se sentían opacados por el espacio que ganó inmediatamente Hawkeye. Luego Alda empezó a participar en los guiones, obsesionado por que la serie no terminara por convertirse en una especie de, en sus propias palabras, “Abbott & Costello van a Corea”. “Debíamos explorar el horror, no ignorarlo”, llegó a decir. Se sabe, lo dijo él mismo en entrevistas, que a Hooker, el autor del libro original, nunca le gustó verse reflejado en el Hawkeye más serio y sensible (que el de película) que propuso Alda. En su artículo totalmente elogioso del programa, Corliss definió al Hawkeye de Alda como “un ejemplo del demócrata norteamericano, el hombre noble de naturaleza y seguro de sí que se sumerge en un mundo salvaje y emerge de allí más fuerte y más sabio. El explorador moderno de Alda es también un hombre de mediados del siglo XX, que hace alarde de su educación liberal, y sale perversamente triunfante en un medio en el que él mismo se declara fuera de lugar”, pero también advirtió que, en episodios más tardíos, “a veces parecía estar haciendo campaña por su canonización”. Tan serio llega a ponerse el cirujano playboy, que en un momento hasta termina admitiendo que ha estado pasándose de copas. Pero esto recién ocurre más adelante en la serie; en la primera temporada, que es la única editada en DVD localmente, hasta ahora y desde hace algunas pocas semanas, MASH atestigua una vez más que el humor –con menos solemnidad y bajadas de línea; con menos historias de héroes que de sobrevivientes– es la única fuerza verdaderamente subversiva que la industria del cine y de la televisión norteamericana consiguieron dominar como nadie más.

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